Los ritmos circadianos influyen en la aterosclerosis

Sangre, glóbulos rojos
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Publicado 04/06/2018 7:41:33CET

   MADRID, 4 Jun. (EUROPA PRESS) -

   El reloj interno controla todas las funciones vitales en el cuerpo: la temperatura corporal, así como la presión arterial o la liberación de ciertas enzimas están sujetas a oscilaciones durante todo el día, el llamado ritmo circadiano. Ahora, un equipo liderado por el profesor Oliver Söhnlein, de 'Ludwig-Maximilians-Universität München' (LMU, por sus siglas en inglés), en Alemania, ha demostrado la influencia de los ritmos circadianos en la aterosclerosis, una enfermedad vascular que en última instancia puede llevar a ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

   El doctor Oliver Söhnlein, cuyo trabajo se publica en 'Cell Metabolism', investiga los mecanismos moleculares subyacentes a la aterosclerosis en el Instituto de Prevención Cardiovascular. Durante esta enfermedad, se pueden formar depósitos de lípidos en la pared vascular interna de las arterias grandes. Las células del sistema inmune viajan desde la sangre hasta la ubicación dañada y atraen más y más células a través de sustancias de señalización hasta que finalmente la reacción inmune se descarrila.

   La inflamación aterosclerótica se desarrolla a lo largo de los años; sin embargo, el reclutamiento de células está sujeto a los ritmos circadianos, como ha demostrado Söhnlein en modelos de ratón con aterosclerosis. "En ciertos momentos del día, viajan al centro de la inflamación arterial tres veces más leucocitos que en otros momentos", detalla Söhnlein. Este patrón de migración rítmica está aproximadamente 12 horas desplazado en relación con el patrón de reclutamiento observado en la microcirculación en venas pequeñas.

CAMBIO ENTRE LOS DOS SISTEMAS VASCULARES

   Precisamente, este cambio entre los dos sistemas vasculares es interesante desde un punto de vista terapéutico. "El reclutamiento de glóbulos blancos en la microcirculación es importante para infecciones agudas como, por ejemplo, una infección pulmonar o de la vejiga", explica Oliver Söhnlein. Lo ideal es que el reclutamiento de las células inmunes se detenga para la inflamación aterosclerótica, pero no en la microcirculación.

   Los investigadores de LMU lograron eso con su trabajo en una etapa temprana de la aterosclerosis: por un lado, identificaron el mecanismo molecular de cómo se controla la migración rítmica de leucocitos arteriales. Por otro lado, al cronometrar la inhibición de esta vía centrada en la quimioquina CCL2, fueron capaces de detener el reclutamiento solo en áreas ateroscleróticas, pero no alteraron la migración microvascular de los leucocitos. "Nuestro estudio muestra cómo se pueden utilizar los patrones circadianos para una intervención terapéutica programada posiblemente con menores efectos secundarios y una mayor eficacia", dice Söhnlein.

   En estudios posteriores, los científicos quieren examinar en qué medida los ritmos circadianos contribuyen a la desestabilización de la aterosclerosis avanzada. Además, desean centrarse en el estudio de la regulación circadiana de los procesos en los propios depósitos ateroscleróticos, por ejemplo, la cuestión de si la muerte celular se controla de forma circadiana.