La relación entre el cáncer y la salud bucodental

Dentista. Dientes. Empaste
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Publicado 20/03/2018 14:09:25CET

MADRID, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

El cien por cien de los pacientes que han sido tratados con radiaciones en el área cervicofacial y el 80 por ciento de los pacientes pediátricos sobrevivientes a procesos neoplásicos malignos en la región cervicofacial desarrollan algún tipo de complicación bucal, según ha informado la odontóloga de Sanitas Dental, Elena Criado.

De hecho, el cáncer es una de las enfermedades que mayores alteraciones causan a la cavidad bucodental, si bien sólo cuatro de cada diez encuestados en el último 'Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2017' reconocieron saber la relación entre el cáncer y las enfermedades de la boca y los dientes.

Ahora bien, se ha demostrado que la quimioterapia, radioterapia y cirugía alteran el equilibrio saludable de las bacterias de la boca y pueden dañar y descomponer los tejidos bucodentales, las glándulas salivales y el hueso, favoreciendo la aparición de llagas, infecciones y caries dentales.

En concreto, la mucositis es una de las alteraciones de la boca más frecuente durante los tratamientos oncológicos, con una prevalencia de entre un 30 por ciento y un 85 por ciento de los pacientes. Esta consiste en una inflamación de la mucosa bucal y puede acompañarse de llagas o úlceras dolorosas, que en ocasiones pueden sangrar y sobre infectarse.

"La mucositis suele aparecer de 7 a 10 días después de iniciar la quimioterapia y generalmente, si no existe infección, mejora al cabo de 1 a 2 semanas. Extremar aún más la limpieza de la boca (cada 4 horas), realizar enjuagues con agua de bicarbonato o de manzanilla, tomar alimentos blandos o triturados, preferiblemente fríos o a temperatura ambiente, y no utilizar dentadura postiza salvo para circunstancias imprescindibles como comer", ha recomendado Criado para aquellos que padecen mucositis.

Además de esta alteración, los tratamientos oncológicos también pueden generar otro tipos de efectos secundarios como sequedad bucal (93% de prevalencia en los pacientes), saliva espesa, pérdida y disfunción del gusto (prevalencia de entre un 53% al 88%), dificultad para tragar, masticar o abrir la boca, enfermedad ósea (osteorradionecrosis, prevalencia de 6,1%), e inflamación o dolor en el recubrimiento de la boca y la lengua.

Algunos de estos síntomas pueden prevalecer en el tiempo, incluso después de haber finalizado el tratamiento contra el cáncer. Por ejemplo, existen casos de pacientes que han padecido sequedad de boca hasta 2 años después de haber terminado de recibir radioterapia.

La atención preventiva antes de comenzar un tratamiento para el cáncer o tras sentir las primeras alteraciones orales, puede mejorar la calidad de vida de los pacientes así como el resultado del tratamiento oncológico. En este sentido, Criado ha aconsejado mantener una adecuada higiene oral; consultar con el dentista varias semanas antes de iniciar el tratamiento, para que valore el estado de la boca y pueda realizar los tratamientos oportunos; continuar durante el tratamiento realizando una buena higiene bucal y dental para reducir el riesgo de complicaciones orales; usar un cepillo con cerdas suaves (preferiblemente infantil) para evitar lesionar las encías; y cepillarse los dientes después de cada comida (incluido almuerzo y merienda).

Del mismo modo, ha recomendado no utilizar colutorios que contengan alcohol y puedan irritar la mucosa; usar pasta de dientes suave; utilizar el hilo dental para limpiar la placa entre los dientes; no fumar ni consumir bebidas irritantes como alcohol o café; y, si se es portador de dentadura postiza evitar su uso continuado, ya que podría dañar más la mucosa.

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