Reducir la exposición a sustancias químicas comunes que alteran hormonas puede reducir las tasas de obesidad

Obesidad, mujer
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Publicado 25/05/2018 7:08:34CET

   MADRID, 25 May. (EUROPA PRESS) -

   Los productos cotidianos contienen sustancias químicas ambientales que pueden hacernos engordar al interferir con nuestras hormonas, según una investigación presentada en Barcelona en la reunión anual de la Sociedad Europea de Endocrinología (ECE) de 2018. Seguir recomendaciones sobre cómo evitar estos químicos podría ayudar a minimizar la exposición y reducir potencialmente el riesgo de obesidad y sus complicaciones.

   La obesidad afecta cada vez más a millones de personas en todo el mundo, y los casos aumentan bruscamente en niños pequeños y bebés, una tendencia que no se explica solo por la evolución de las dietas y los estilos de vida. Este trastorno contribuye a un estimado de 2,8 millones de muertes por año en todo el mundo y conduce a muchas otras complicaciones de salud, que representan una gran carga financiera para los sistemas de salud.

   Los productos químicos que interfieren con la forma en que nuestro cuerpo almacena y procesa la grasa se denominan "obesógenos" y se han sugerido como un posible contribuyente al creciente número de casos de obesidad. Los obosógenos reprograman cómo funcionan nuestras células de dos maneras principales: pueden promover la acumulación de grasa elevando el número y el tamaño de las células adiposas o aumentando el apetito, o pueden hacer que sea más difícil perder grasa al cambiar nuestra capacidad de quemar calorías.

   Estudios previos han identificado estos productos químicos en muchos productos cotidianos, como pesticidas, plásticos, retardantes de llama, revestimientos repelentes en utensilios de cocina y ropa, y edulcorantes artificiales. Este análisis integral tiene como objetivo destacar a los profesionales de la salud y al público las principales fuentes de obesógenos e incluye recomendaciones específicas para minimizar la exposición.

   La doctora Ana Catarina Sousa y su grupo de investigación, de las uUniversidades de Aveiro y Beira Interior, en Portugal, revisaron encuestas epidemiológicas existentes y nuevas y estudios con animales, y mostraron que las fuentes más importantes de exposición a los obesógenos en interiores son la dieta, el polvo doméstico y productos de la vida cotidiana como productos químicos de limpieza, utensilios de cocina o cosméticos.

   Las muestras dietéticas en algunos de los estudios mostraron, por ejemplo, que los obesógenos como el tributilestaño, un químico en la pintura antiincrustante prohibida hace una década, y el cadmio, un metal ampliamente diseminado en el ambiente asociado con ciertos cánceres, todavía se puede encontrar en los productos alimenticios, en algunos casos a altas concentraciones.

OBESÓGENOS PRESENTES EN NUESTRA DIETA Y A NUESTRO ALREDEDOR

   "Los obesógenos se pueden encontrar casi en todas partes y nuestra dieta es una fuente principal de exposición, ya que algunos pesticidas y edulcorantes artificiales son obesógenos. Igualmente, están presentes en plásticos y productos domésticos, por lo que reducir la exposición por completo es extremadamente difícil, pero hacerlo no solo es factible, sino también muy simple", señala Sousa.

   Con base en los hallazgos de la revisión, los investigadores sugieren recomendaciones específicas para reducir la exposición a los obesógenos, como elegir alimentos frescos sobre productos procesados ??con listas largas de ingredientes en la etiqueta --cuanto más larga es la lista, es más probable que el producto contenga obesógenos-- y comprar frutas y verduras producidas sin pesticidas, como productos certificados orgánicos o locales libres de pesticidas

   También aconsejan reducir el uso de plástico, especialmente al calentar o almacenar alimentos, apostando en su lugar por recipientes de vidrio o aluminio para los alimentos y bebidas. Además, apuestan por quitarse los zapatos al entrar a la casa para evitar introducir contaminantes en la suela de los zapatos, pasar la aspiradora con frecuencia, usar filtros de partículas de aire de alta eficiencia (HEPA, por sus siglas en inglés) y un paño húmedo para quitar el polvo de casa con frecuencia.

   Quitar o minimizar la presencia de alfombras en el hogar o el trabajo, ya que tienden a acumular más polvo y evitar productos de limpieza cuando sea posible, o elegir aquellos que no contienen obesógenos son también otras propuestas que plantean estos expertos. No obstante, se necesitan más estudios para proporcionar evidencia inequívoca de cómo los obesógenos contribuyen a la epidemia de obesidad.

   "Estos son pequeños pasos para lograr un estilo de vida sin obesógenos, pero es un comienzo realmente bueno. Esencialmente, cuidear su dieta y eliminar el polvo en casa --subraya Sousa--. Los adultos ingieren aproximadamente 50 mg de polvo todos los días, y los niños dos veces más, por lo que mantener la casa limpia es una medida muy efectiva. Hay que usar un paño húmedo para quitar el polvo de los muebles, en lugar de un producto de limpieza que pueda contener más de estos productos químicos".

   El trabajo adicional en el grupo de investigación de Sousa incluye un estudio de control de casos para evaluar los niveles de obesógenos en pacientes obesos portugueses. Además, tienen la intención de lanzar un nuevo estudio de cohortes para monitorizar los niveles de obesógeno en la orina y el cabello de las mujeres embarazadas, y en sus hijos, para determinar aún más cómo los obesógenos afectan a su riesgo de obesidad.