DE MOMENTO, EN RATAS

Recuperan la función eréctil del pene tras reconstruirlo con células madre

Actualizado 24/01/2012 18:28:03 CET

MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores del Departamento de Urología del Tulane University School of Medicine (Estados Unidos) han logrado recuperar y mejorar la capacidad eréctil de ratas, tras reconstruir su pene mediante cirugía y utilizar para ello injertos de células madre del intestino, según explican en un artículo que publica la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

   La reconstrucción del pene es una intervención quirúrgica que se suele utilizar para tratar problemas como la enfermedad de Peyronie, que provoca la desviación de este órgano durante la erección, causando dolor e incluso impidiendo la penetración en el acto sexual.

   Sin embargo, los injertos utilizados en este trabajo, sembrados con células madre obtenidas a partir de tejidos adiposos de la zona intestinal, podrían suponer un avance en estas intervenciones.

   "El estudio sugiere que estos injertos se pueden emplear con éxito para cualquier reconstrucción traumática e incluso se espera que puedan restaurar la función eréctil en los seres humanos", declara al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) el profesor Asim B. Abdel-Mageed, coautor de la investigación.

   Este experto asegura que los injertos con células madre incorporadas  consiguen restablecer la respuesta eréctil en menos tiempo que los utilizados por las clínicas hasta ahora".

   Los investigadores los han implantado quirúrgicamente en el pene de ratas con un efecto terapéutico mejorado. Transcurridas ocho semanas, comprobaron que la función eréctil de los roedores había mejorado respecto aquellas cuya reconstrucción no se realizó con los injertos enriquecidos con células madre.

   Asimismo, también se observó un aumento en la circunferencia media del pene, tanto en estado flácido como erecto. Además, los resultados obtenidos sugieren que las células madre fueron capaces de restaurar los tejidos eréctiles y con ello mejorar el flujo de sangre e impulsar la producción de óxido nítrico que ayuda a mantener la erección.

   Los autores del estudio están muy satisfechos con los resultados obtenidos, hasta el punto de que, "con la necesaria aprobación y validación, esta técnica se podría utilizar en humanos en el futuro", concluye Abdel-Mageed.

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