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Una proteína asociada al Parkinson, relacionada con infecciones gastrointestinales

Manos de persona mayor, Parkinson
PIXABAY
Publicado 28/06/2017 7:24:38CET

   MADRID, 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Las infecciones agudas y crónicas en el tracto gastrointestinal superior de una persona parecen estar relacionadas con la enfermedad de Parkinson, dicen científicos del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, en Washington, Estados Unidos, y sus colaboradores en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y otras instituciones.

   Su trabajo detectó que la alfa-sinucleína (aS), la proteína implicada en la enfermedad de Parkinson y otras formas de patologías neurodegenerativas, se libera cuando se produce una infección en el tracto gastrointestinal superior (el esófago, el estómago y el duodeno) que induce una respuesta inmune como parte del sistema inmune innato del cuerpo.

   Los investigadores dicen que estos hallazgos --publicados en 'Journal of Innate Immunity'-- sugieren que las infecciones gastrointestinales altas frecuentes o crónicas podrían sobrepasar la capacidad del cuerpo para eliminar aS, lo que lleva a la enfermedad. Este estudio financiado con fondos federales ayuda a aclarar la función de la aS, que se entiende poco, según el investigador principal del estudio, Michael Zasloff, profesor de Cirugía y Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown y director científico de 'MedStar Georgetown Transplant Institute'.

   Esta investigación se basa en estudios previos que demostraron en el material sometido a autopsia de individuos en estadios muy tempranos, así como posteriores de Parkinson, que la acumulación de aS realmente comienza en el sistema nervioso entérico (nervios en el tracto gastrointestinal). Los estudios en animales han demostrado además que los microbios en el tracto gastrointestinal pueden inducir la formación de agregados tóxicos en el sistema nervioso entérico, que puede llegar hasta el cerebro.

   Zasloff y sus colegas estudiaron muestras de biopsia, recogidas en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma, de 42 niños con dificultad gastrointestinal superior. También analizaron otra población de 14 pacientes de 'MedStar Georgetown University Hospital' que recibieron un trasplante intestinal. Este segundo grupo había documentado casos de infección por norovirus, una causa común de infección gastrointestinal superior.

   Las biopsias mostraron que la expresión de aS en los nervios entéricos del tracto gastrointestinal superior en estos niños se correlacionó positivamente con el grado de inflamación aguda y crónica en la pared intestinal. Algunos pacientes trasplantados altamente monitorizados expresaron aS a medida que el norovirus los infectaba. Los autores también mostraron que la alfa-sinucleína humana podría potentemente atraer a las células inmunes humanas, como macrófagos y neutrófilos, y podría "encender" las células dendríticas para alertar al sistema inmunológico del patógeno específico detectado.

EL PASO DE UNA FUNCIÓN PROTECTORA A LA TOXICIDAD

   Como Zasloff explica, "cuando se expresa en cantidades normales después de una infección del tracto gastrointestinal superior, alfa-S es una molécula buena, es protectora. El sistema nervioso dentro de la pared del tracto gastrointestinal detecta la presencia de un patógeno y responde liberando alfa-S. La alfa-S atrae los glóbulos blancos al sitio donde se ha liberado, y además, aS producida en un nervio puede propagarse a otros con los que se comunica, protegiendo así un gran campo. El sistema nervioso puede protegerse a sí mismo, así como al tracto gastrointestinal como un todo en el contexto de una infección".

   Y añade: "Es bien sabido de los estudios en animales que las alfa-S producidas en el sistema nervioso entérico pueden utilizar los nervios que conectan el tracto gastrointestinal al tronco encefálico como una escalera mecánica, moviendo alfa-S del intestino al cerebro y extendiéndose a centros dentro del sistema nervioso central. Pero demasiadas alfa-S --como infecciones múltiples o crónicas-- se vuelven tóxicas porque el sistema que dispone de alfa-S está abrumado, los nervios resultan dañados por los agregados tóxicos que se forman y se produce inflamación crónica. Se producen daños dentro del sistema nervioso del tracto gastrointestinal y el cerebro".

   Zasloff dice que los nuevos hallazgos "tienen sentido" de las observaciones realizadas en pacientes con enfermedad de Parkinson, como la presencia de estreñimiento crónico por daño al sistema nervioso entérico que se desarrolla décadas antes de que los síntomas cerebrales aparezcan y que la aflicción gastrointestinal crónica sea relativamente común en las personas que desarrollan Parkinson. Zasloff añade que la publicación de este estudio coincide con el inicio de un ensayo clínico dirigido a la acumulación de alfa-S en el sistema nervioso entérico.

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