Las personas con enfermedad arterial periférica están en riesgo de sufrir ataques cardiacos

Vena, arteria, sangre
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Publicado 16/05/2018 13:13:18CET

MADRID, 16 May. (EUROPA PRESS) -

Las personas con enfermedad arterial periférica, la obstrucción de grandes arterias, están en riesgo de sufrir ataques cardiacos, según ha informado el jefe del Departamento de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital La Luz y del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Enrique Puras Mallagray.

Se trata de una enfermedad que se vuelve más común con la edad, particularmente después de los 50 años, y que puede afectar a más del 25 por ciento de las personas mayores de 70 años. Fumar es el factor de riesgo más importante para esta enfermedad y, de hecho, el 80 por ciento de las personas que la sufren son fumadores activos o exfumadores. No obstante, la diabetes también aumenta mucho el riesgo de este sufrimiento vascular, así como la presión arterial alta y el colesterol alto también contribuyen a ello.

Las arterias periféricas transportan sangre del corazón a los brazos y las piernas, siendo las arterias periféricas de las piernas extensiones de la arteria más grande de su cuerpo, la aorta, la cual viaja a través de su región abdominal y se ramifica en las arterias ilíacas de cada pierna. Asimismo, las arterias ilíacas se dividen en arterias más pequeñas y entregan sangre por las piernas hasta los dedos de los pies.

"Las arterias periféricas saludables son lisas y sin obstrucciones, permitiendo que la sangre fluya libremente hacia las piernas y proporcionen oxígeno, glucosa y otros nutrientes que las piernas necesitan. Típicamente con la edad, las arterias periféricas acumulan la placa arteriosclerótica, una estructura compuesta sobre todo de grasa colesterol y calcio. La placa reduce el paso dentro de las arterias y hace que se vuelvan rígidas", ha explicado Mallagray.

En concreto, prosigue, la enfermedad arterial periférica resulta cuando las arterias periféricas se vuelven demasiado estrechas u obstruidas y limitan el flujo sanguíneo a las piernas. Si no se trata puede causar dolor en las piernas, dificultad para caminar, dolor de reposo por la noche en la cama, úlceras que no cicatrizan o infecciones en los dedos o en los pies.

"El diagnóstico comienza con un historial médico cuidadoso, incluyendo factores de riesgo (edad, sexo, hipertensión, diabetes, tabaco, colesterol y obesidad, inactividad o antecedentes familiares) y examen físico, seguido por pruebas no invasivas, que utilizan tecnología de ultrasonido de última generación para evaluar el flujo, la perfusión y las velocidades de la sangre dentro de los vasos en reposo y con ejercicio", ha recalcado el experto.

Estos procedimientos son indoloros (no hay agujas involucradas) y pueden ayudar a determinar si la enfermedad de los vasos sanguíneos está presente, la ubicación y la gravedad. Exclusivamente a partir de los resultados de estas pruebas, el cirujano determinará la necesidad de más pruebas invasivas o procedimientos para tratar la enfermedad vascular.

"Por lo general, los síntomas de las piernas en las personas con enfermedad arterial periférica mejorarán o se estabilizarán con el tratamiento médico y el ejercicio adecuado. Sin embargo, es importante saber que el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular en personas con enfermedad arterial periférica es mucho mayor que en personas sin enfermedad arterial periférica", ha apostillado Puras Mallagray.

El tratamiento médico se enfoca en reducir este riesgo cardiovascular y en mejorar la calidad de vida al aliviar el dolor que aparece al caminar.
Finalmente, el experto ha informado de que cuidar bien los pies es importante y que el paciente vea sus propios pies diariamente también, porque una de las complicaciones más frecuentes pueden ser ulceraciones (llagas) que no consiguen sanar debido a la mala circulación.