Las personas ciegas no siempre oyen mejor los sonidos

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Publicado 01/08/2018 17:35:00CET

   MADRID, 1 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Las personas ciegas no siempre oyen mejor los sonidos que las personas que no padecen este problema, en contra de lo que se cree comúnmente, según ha evidenciado una investigación llevada a cabo por expertos del Istituto Italiano di Tecnologia (Italia) y que ha sido publicada en la revista 'iScience'.

   En concreto, los científicos han descubierto que las personas ciegas necesitan señales de sincronización adicionales para juzgar con precisión la ubicación relativa a los sonidos reproducidos desde unos altavoces. Sin embargo, las personas que no tienen impedimentos visuales (pero que tenían los ojos vendados para el estudio) son capaces juzgar la ubicación relativa de los sonidos independientemente de las señales de sincronización.

   "Este trabajo nos enseña que nuestra representación de audio-espacio está mediada por nuestra experiencia visual. En ausencia de visión, las habilidades espaciales auditivas no siempre se mejoran y, en algunos casos, como en la tarea de bisección del espacio estudiada aquí, estas pueden verse afectadas", han argumentado los expertos.

   Para alcanzar esta conclusión, los investigadores analizaron a 17 personas ciegas y 17 personas sanas con la misma edad. A todos los participantes se les vendaron los ojos antes de entrar a una habitación y se sentaron frente a una línea horizontal de 23 altavoces.

   De izquierda a derecha, tres de los altavoces emitieron un pitido y se les pidió a los participantes que juzgaran si el segundo pitido se originó en un altavoz más cercano al primer pitido o al tercer pitido. Este ejercicio se asemeja a una situación en la que una persona ciega está sentada frente a tres personas a lo largo de una gran mesa y quiere saber dónde están sentadas las personas al escucharlas hablar.

   En la primera ronda del experimento, un tiempo de retardo uniforme de 750 milisegundos siguió a cada pitido antes de que se escuchara otro pitido. En las siguientes dos rondas, las demoras entre los pitidos se programaron para que fueran directamente proporcionales a la distancia entre los altavoces que emiten los pitidos o indirectamente proporcionales.

   Los participantes del estudio no sabían que el tiempo de los pitidos se manipuló de esta manera. Así, mientras que los pitidos siempre se movían de izquierda a derecha a lo largo de la línea de altavoces, un algoritmo seleccionaba aleatoriamente qué tres altavoces tocarían los pitidos. Los investigadores también realizaron un experimento de control en el que no se preguntó a los participantes acerca de la ubicación, sino sobre si el segundo pitido se reprodujo más cerca al primer o último pitido.

   Las personas ciegas en el estudio generalmente pudieron juzgar la posición relativa de los pitidos, sin importar cómo se emitieran los mismos (y a pesar de tener los ojos vendados), si bien el momento influyó mucho en el juicio de los participantes ciegos. Y es que, estas personas pudieron juzgar con mayor precisión la posición de los pitidos cuando la demora entre los mismos era proporcional a la distancia física entre los parlantes.

   No obstante, las personas ciegas tenían más problemas para juzgar la posición cuando había un retraso uniforme entre los pitidos y, a su vez, cuando el retraso de tiempo no coincidía y era inversamente proporcional a los pitidos, los participantes ciegos tenían más probabilidades de no coincidir con la ubicación de los pitidos.