ESTUDIO DEL CSIC

Las partículas contaminantes más pequeñas también dañan el desarrollo embrionario

Actualizado 07/10/2014 1:55:50 CET

BARCELONA, 27 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Una investigación del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea) del CSIC ha demostrado que las partículas contaminantes más pequeñas, aquellas que tienen un diámetro inferior a un micrómetro o menos (PM1), también tienen un efecto negativo sobre el metabolismo, afectando incluso el desarrollo embrionario.

   El trabajo indica que estas partículas "son tan pequeñas que pueden atravesar los alveolos y entrar en el torrente sanguíneo", lo que provoca malformaciones en los embriones e insuficiencia cardiaca, ha explicado el CSIC en un comunicado este jueves.

   La investigación, que publica la revista 'Environmental Pollution', ha sido desarrollado por el científico del CSIC Benjamín Piña, y se ha desarrollado con embriones de peces cebra a los que se les aplicaron muestras recogidas durante 14 meses en una estación de muestreo de Barcelona.

   Pese a los que peces no tienen pulmones, resultan "muy útiles" como modelo experimental de toxicidad sistémica --cuando estos componentes pasan al riego sanguíneo--, ya que los adultos humanos respiran entre 10 y 20 metros cúbicos de aire al día, y parte de sus contaminantes pasan a la sangre, lo que en el caso de una embarazada llega al feto.

   Los resultados atestiguan que las partículas más pequeñas, sobre las que no existe ninguna legislación, tienen "efectos perniciosos comparables o superiores a las partículas más grandes" como son las PM2,5 y las PM10, lo que según Piña refuerza la idea que se necesita un control más estricto de estas sustancias.

   Piña ha asegurado que, pese a que las PM10 sí están legisladas, en comparación con éstas las PM1 tienen mil veces menos masa, menos contenido material y, a la vez, más materia orgánica nociva, sobre todo hidrocarburos aromáticos policíclicos y otras doxinas.

   "Los motores de los coches están preparados para expulsar cada vez partículas más pequeñas y de menor masa", ha añadido el investigador, que ha contado para su trabajo con la participación de la Unviersidad de Oporto y del centro portugués Ciimar.

   El trabajo se ha realizado en el marco del proyecto europeo Heals, financiado con el VII programa marco de la Unión Europea (UE), y ha contado con el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad, el Ministerio portugués de Educación y Ciencia y la European Social Fund.

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