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Las ondas cerebrales de los estudiantes se sincronizan

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EUROPA PRESS
Publicado 05/05/2017 7:00:46CET

   MADRID, 5 May. (EUROPA PRESS) -

   La sincronización de las ondas cerebrales entre los estudiantes durante la clase refleja lo mucho que les gusta la clase y lo mucho que se gustan entre sí, según ha detectado un equipo de neurocientíficos, cuyo trabajo se detalla en 'Current Biology'.

   A diferencia de la experimentación estándar, los científicos siguieron a un grupo de 12 estudiantes de secundaria y su maestro durante un semestre entero y registraron su actividad cerebral durante sus clases regulares de Biología usando tecnología de electroencefalograma (EEG) portátil.

   "Lo bien que nuestras ondas cerebrales se sincronizan con las de otra persona parece ser un buen predictor de lo bien que nos llevamos y cómo estamos comprometidos", explica la autora principal, Suzanne Dikker, investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y la Universidad de Utrecht, en Países Bajos. "En general, nuestros hallazgos sugieren que la sincronía cerebro a cerebro es un posible marcador neural para las interacciones sociales cotidianas", añade.

   Los investigadores, liderados por David Poeppel, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, y del Instituto Max Planck de Estética Empírica en Frankfurt, Alemania, usaron un EEG portátil para registrar simultáneamente la actividad cerebral de los estudiantes. Según el director del proyecto, este trabajo ofrece un nuevo método prometedor para investigar la neurociencia de las interacciones grupales.

   Estudios previos han medido a personas individuales o interacciones individuales en entornos de laboratorio altamente controlados. Por el contrario, esta investigación midió las interacciones sociales dinámicas en un grupo complejo fuera del laboratorio, arrojando luz sobre el papel de la sincronía cerebral en un entorno más natural.

   Los investigadores compararon las lecturas de EEG de los estudiantes entre sí y luego exploraron los factores que podrían predecir el nivel de actividad cerebral sincronizada entre los alumnos con sus auto-informes sobre la participación en el aula (por ejemplo, las clasificaciones de los estudiantes sobre la apreciación de los diferentes estilos de enseñanza y su enfoque cotidiano del nivel) y las medidas de la dinámica social en el aula (no sólo se preguntó a los estudiantes cuánto se gustaban unos y otros y cuánto les gustaba el profesor, sino que también se les preguntó cuánto les gustaban las actividades en grupo general. Tanto la participación en el aula como la dinámica social han demostrado ser críticas para el aprendizaje.

   Los resultados mostraron una correlación positiva entre las calificaciones de un estudiante del curso y la sincronía cerebral del estudiante con sus compañeros de clase como grupo: en otras palabras, cuanto más las ondas cerebrales de un estudiante estaban sincronizadas con las del resto de clase en conjunto, más probable era dar al curso una calificación favorable. Del mismo modo, cuanto mayor era la sincronía entre un estudiante individual y sus compañeros de clase, más probabilidades tenían de dar puntuaciones positivas al estilo de enseñanza del profesor.

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   Los investigadores también examinaron si la sincronía de cerebro a cerebro reflejaba lo mucho que los estudiantes se gustaban unos a otros. Para hacer esto, los alumnos informaron cómo se sentían de cercanos a otros individuos en la clase de manera personal. Específicamente, encontraron que los pares de alumnos que se sentían más cerca uno del otro estaban más sincronizados durante la clase, pero sólo si habían interactuado unos con otros cara a cara inmediatamente antes de la clase.

   Esto sugiere que tener interacción cara a cara justo antes de compartir una experiencia importa, según concluyen los investigadores, incluso si una persona no está interactuando directamente durante esa experiencia (como ver un vídeo). Finalmente, los alumnos que consideraban las actividades de grupo importantes en sus vidas, exhibieron mayor sincronía con sus compañeros de clase.

El mecanismo que sostiene la sincronización observada de cerebro a cerebro es probable que se comparta con la atención, sostienen los autores, y este nuevo enfoque proporciona un medio cuantitativo para medir los factores que median la cohesión social en los grupos.

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