Los murciélagos, principal reservorio de coronavirus en todo el mundo

Murciélago
KIRSTEN GILARDI, UC DAVIS
Publicado 13/06/2017 7:13:35CET

   MADRID, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Los resultados de un estudio de cinco años realizado en 20 países de tres continentes han encontrado que los murciélagos albergan una gran diversidad de coronavirus (CoV), la familia de virus que causan el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés) por coronavirus y del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS, por sus siglas en inglés), también provocado por coronavirus.

   Los resultados del estudio -liderado por científicos en el proyecto PREDICT financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) en el Centro para la Infección y la Inmunidad (CII) en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia y la Escuela de Medicina de la Universidad de California, Medicina - se publican en la revista Virus Evolution. PREDICT es un esfuerzo coordinado a nivel mundial para detectar y descubrir virus de potencial pandémico y reducir el riesgo de epidemias futuras.

   Con la cooperación de los gobiernos locales, los investigadores muestrearon y analizaron 19.192 murciélagos, roedores, primates no humanos y humanos en áreas donde el riesgo de transmisión de animal a humano es mayor, incluyendo sitios de deforestación, ecoturismo y santuarios de animales. Así, identificaron 100 CoVs diferentes y encontraron que más del 98 por ciento de los animales que albergan estos virus eran murciélagos, lo que representa 282 especies de murciélagos de 12 familias taxonómicas.

   Extrapolando a las 1.200 especies de murciélagos, se estima que un total de 3.204 CoV son transportados por murciélagos en todo el mundo, la mayoría de los cuales aún no han sido detectados ni descritos. También encontraron que la diversidad de CoV se correlaciona con la diversidad de murciélagos con un alto número de CoVs concentrados en áreas donde hay la mayoría de las especies de murciélagos, lo que sugiere que los CoVs coevolucionan con o se adaptan a las familias preferidas de murciélagos.

   "Este estudio llena una brecha enorme en lo que sabemos acerca de la diversidad de coronavirus en huéspedes animales", dice el primer autor Simon Anthony, profesor asistente de Epidemiología en CII. "Trazar la diversidad geográfica y genética de coronavirus en animales es un primer paso crítico para entender y anticipar qué virus específicos podrían representar una amenaza para la salud humana", afirma.

   Los investigadores usaron PCR de consenso, una técnica rentable que se dirige a una pequeña sección del genoma viral, suficiente para localizar la posición de cada virus en el árbol genealógico de todos los CoVs. Para ir un paso más allá, los científicos están utilizando secuenciación genómica más potente para analizar detalladamente aquellos virus que se asemejan a las amenazas conocidas para los seres humanos.

   En un estudio publicado en abril, informaron de que un virus como el coronavirus MERS no tenía los requisitos genéticos para saltar a los seres humanos, una señal de que que MERS-CoV había evolucionado para ser más capaz de trasmitirse. Un esfuerzo similar está en marcha para secuenciar virus similares al coronavirus SARS.

EL RIESGO DE QUE LOS VIRUS CAMBIEN DE ESPECIE VARÍA REGIONALMENTE

   Los investigadores informan evidencia preliminar de que los CoVs en murciélagos en América Latina eran menos propensos que los CoVs en África y Asia a "saltar" fuera de su género o familia, potencialmente un signo de riesgo relativamente menor de transmisión de murciélago a humanos en ese continente. Sin embargo, los autores advierten que estas diferencias regionales pueden reflejar la variación en la ecología de los murciélagos en las diversas áreas, y queda más trabajo por hacer para entender esto.

   Los autores dicen que sus hallazgos no deben ser interpretados como una llamada a sacrificar a los murciélagos, ya que juegan un papel importante en el ecosistema, y la mayoría de los coronavirus que portan son inofensivos para los seres humanos. Además, el sacrificio puede tener consecuencias no deseadas: desestabilizar la ecología del huésped puede aumentar el riesgo de transmisión de la enfermedad, como se observa en los estudios de Marburg y los virus de la rabia.

   "Nuestro objetivo es arrojar luz sobre la ecología de las interacciones virus-huésped para entender mejor y abordar las condiciones que dan lugar a brotes como el SARS y MERS", concluye la autora principal, Tracey Goldstein, profesora asociada en el Instituto de Salud de la Universidad de California, Davis.

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