Mayores y enfermos neurológicos, colectivos más propensos a sufrir desnutrición por disfagia orofaríngea

Actualizado 05/06/2013 15:39:59 CET

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las personas mayores y los pacientes con enfermedades neurológicas son los colectivos que presentan más dificultades a la hora de ingerir alimentos, por lo que el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC) ha organizado un curso sobre el manejo de la disfagia orofaríngea con el objeto de profundizar en su diagnóstico y terapéutica.

En concreto, alrededor de 50 profesionales sanitarios del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC) se han formado estos días en un taller sobre el manejo teórico-práctico de la disfagia orofaríngea, una patología que imposibilita la deglución con normalidad.

Ésta se presenta de manera frecuente en la población mayor de 60 años con un alto grado de dependencia, en personas con extirpación de laringe o en aquellas que tras superar un episodio de ictus o convivir con enfermedades neurológicas --como demencias, ELA y Parkinson-- sufren serios problemas a la hora de ingerir alimentos.

Este problema puede derivar en desnutrición o deshidratación, pérdida de peso e incluso rechazo de la comida por parte del paciente, además de provocar riesgos en la seguridad a la hora de la ingesta, puesto que al no tragar bien el bolo alimenticio, llega a ocasionar atragantamientos y neumonías por aspiración.

Los profesionales del Servicio de Endocrinología del HUNSC entienden que la mejor fórmula para ofrecer un diagnóstico precoz es un trabajo multidisciplinar entre médicos y enfermeros, de ahí la celebración de este taller.

Los especialistas han profundizado en aspectos como la fisiología de la deglución, la disfagia asociada a ictus y enfermedades neurodegenerativas, la valoración del estado nutricional, los soportes nutricionales en caso de disfagia y cómo afecta a pacientes frágiles y ancianos, entre otros puntos.

Los familiares y cuidadores, así como los médicos que sospechen que un familiar o paciente pueda padecer disfagia orofaríngea, cuentan con cuestionarios validados científicamente para aproximarse a su diagnóstico, que en los casos más graves se completan con pruebas diagnósticas como la fibrolaringoscopia o la videofluoroscopia, además de la evaluación por el método volumen-viscosidad.

TEST VOLUMEN-VISCOSIDAD EN EL HUNSC

La disfagia puede causar desnutrición hasta en un tercio de los pacientes que la padecen y está relacionada con mayor discapacidad, estancia hospitalaria prolongada y mayor mortalidad, por lo que se hace necesario emitir un diagnóstico precoz que evite complicaciones nutricionales y respiratorias en estos pacientes.

Un test que se ha demostrado muy útil en la práctica clínica es el método de exploración clínica volumen-viscosidad (MECV-V), que en el caso del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria, se realiza por una enfermera especializada en Nutrición, tanto en consultas externas como durante el periodo de hospitalización.

Entre 2009 y 2011 se llevaron a cabo 40 evaluaciones siguiendo este método en pacientes con disfagia, en el que tras una encuentra clínica, se procedía a la introducción de alimentación mediante una jeringa destinada para esta función en tres texturas diferentes (néctar, líquido y pudding) y en volúmenes diferentes (5, 10 y 20 mililitros) para conocer la capacidad de deglución del paciente, su eficacia y su seguridad.

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