La llegada del frío inaugura la temporada de bronquiolitis

María José Lirola
MARÍA JOSÉ LIROLA
Publicado 11/01/2018 13:56:07CET

MADRID, 11 Ene. (EUROPA PRESS) -

La bronquiolitis es la causa más frecuente de hospitalización en los menores de un año, y, del 90 por ciento de los menores de dos años que ya han tenido una infección, el 20 por ciento desarrollará esa patología y el 10 por ciento necesitará hospitalización, según ha afirmado la pediatra del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla, María José Lirola.

"Llamamos bronquiolitis al primer episodio de 'sibilancias' (ruido respiratorio característico a la auscultación) que ocurre en el niño menor de dos años que en los 3-4 días previos ha presentado síntomas catarrales, tos, mocos, estornudos, asociados o no a fiebre", ha explicado la experta.

Esta enfermedad se transmite por el contacto con las secreciones respiratorias de las personas infectadas o con superficies u objetos contaminados por las mismas. Al llegar el descenso de las temperaturas, el invierno es plena temporada de bronquiolitis, con un pico de incidencia durante las últimas semanas de diciembre y las primeras de enero.

FASES DE LA ENFERMEDAD

El periodo de incubación de esta patología tiene una duración de 4-5 días, tras el cual el niño comenzará con síntomas catarrales y a los 2-4 días entrará en la fase de estado de la enfermedad. En esta, debido a la inflamación de los bronquiolos y a la excesiva producción de moco, presentará aumento de la tos, dificultad respiratoria, comerá peor y estará irritable.

La duración de esta etapa es variable, aunque en la mayor parte de los casos es de unos seis días. A partir de este momento se inicia la recuperación y la resolución de los síntomas, de tal forma que la duración media de la enfermedad es de unas dos semanas. Sin embargo, hay un tanto por ciento no despreciable de menores que se mantendrá sintomático durante 3 o 4 semanas.

GRUPOS DE RIESGO Y TRATAMIENTO

La bronquiolitis puede aparecer de forma más severa y requerir hospitalización en los bebés prematuros, en especial en los nacidos antes de las 32 semanas, en los menores de dos meses y en aquellos con cardiopatías congénitas, enfermedades neuromusculares, inmunodeficiencias o enfermedades respiratorias de base.

El tratamiento para esta patología es meramente sintomático y aunque se están haciendo investigaciones y avances en este sentido, aún no se dispone de una terapia curativa.

"El uso de fármacos como antibióticos, corticoides o broncodilatadores no se ha demostrado que sean útiles en su tratamiento ni que eviten la progresión de la enfermedad. El tratamiento se basa, pues, en las medidas de sostén: hidratación adecuada fraccionando las tomas, higiene de vías respiratorias altas y mantenimiento de una postura semiincorporada", ha señalado la doctora Lirola.

Con estas medidas, y algunas otra, como evitar fumar en el entorno del enfermo, la mayoría de los pequeños podrá manejarse de forma domiciliaria.