Podría conducir a una vacuna

Investigadores identifican la estructura del virus de la hepatitis C

Actualizado 07/10/2014 2:27:39 CET

MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Científicos de la Universidad de Rutgers, una universidad estatal de Nueva Jersey, Estados Unidos, han determinado la estructura de una proteína de la superficie de la hepatitis C, un hallazgo que podría ayudar a desarrollar una vacuna para frenar la propagación de esta enfermedad mortal que ha infectado a 3,2 millones de estadounidenses.

   El autor principal del trabajo, Joseph Marcotrigiano, profesor asociado de Química y Biología Química de Rutgers destaca que esta nueva investigación, publicada en la edición digital de 'Nature', describe una región externa de la hepatitis C que permite al virus evadir la respuesta del sistema inmunológico natural del cuerpo, causando infección persistente crónica.

   La hepatitis C muta constantemente, lo que le permite infectar una célula huésped y evadir la respuesta inmune, causando una infección crónica que puede ser difícil de tratar. Mediante la identificación de la estructura de la proteína externa del virus, según Marcotrigiano, los científicos estarán en mejores condiciones de desarrollar una vacuna que dirija el sistema inmune a las regiones vulnerables al virus con el fin de prevenir la infección.

"Los virus son inteligentes y es una batalla constante mantenerlos alejados", apunta Marcotrigiano, quien realizó el estudio con colegas del Centro de Biotecnología Avanzada y Medicina en Rutgers y la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, en Druid Hills, Atlanta, Estados Unidos. "Por ello, el desarrollo de una vacuna es muy importante. Siempre es mejor prevenir la infección a través de una vacuna efectiva que luego tratar cuando se ha establecido una infección crónica", agrega.

   El virus de la hepatitis C es un importante problema de salud mundial con 160 millones de personas infectadas en todo el mundo, alrededor de cuatro veces más personas que las que portan el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). La mayoría de las personas infectadas no muestran síntomas hasta que el virus, la causa número uno de trasplante de hígado, ha causado graves daños a este órgano.

   El virus se transmite principalmente a través del contacto con la sangre de una persona infectada, como por ejemplo, compartiendo el uso de agujas. Antes de 1992, cuando la sangre donada comenzó a ser analizada, el virus se extendió también a través de transfusiones de sangre y la donación de órgano.

   Recientemente, la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado varios medicamentos nuevos que podrían curar a muchos pacientes infectados con hepatitis C en tan sólo 12 semanas. Sin embargo, con alrededor de mil dólares por píldora, puede no ser una solución costo-efectiva para el virus de la hepatitis C.

   El desarrollo de una vacuna contra la hepatitis C no sólo evitaría que las personas adquieran la enfermedad, sino que, según Marcotrigiano, también sería la intervención de salud más costo-consciente.

   El investigador de la Universidad de Alberta, en Canadá, Michael Houghton ha desarrollado una vacuna que actualmente está siendo probada clínicamente. Houghton, quien dirigió un equipo que descubrió el virus de la hepatitis C en 1989, dice que el hallazgo de Rutgers es importante porque conocer la estructura del virus le ayudará a diseñar una vacuna que permita al sistema inmunológico producir más anticuerpos que combatan las infecciones para neutralizar el virus.

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