Podría dar las claves para tratar el sida

Inmunes al VIH: los beneficios de una enfermedad rara

Vírus del sida, VIH
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Publicado 23/03/2016 6:07:37CET

   MADRID, 23 Mar. (EDIZIONES) -

   Uno de los primeros síntomas que experimentan quienes padecen una distrofia muscular de tipo LGMD-1F es la dificultad para subir escalones pero sus efectos, de amplia variabilidad entre quienes la padecen, afectan de forma progresiva a su calidad de vida.

Son ya ocho las generaciones de una única familia repartida por Murcia, Valencia y Milán las que se han visto afectadas por un defecto genético que afecta a sus músculos pero que también les inmuniza frente al VIH y que podría encerrar la clave para encontrar nuevos tratamientos para las millones de personas afectadas por el Sida.

   Según explica José Alcamí, responsable de la Unidad de Inmunopatología del Sida del Centro de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, se trata de un vínculo excepcional entre las enfermedades raras y las enfermedades infecciosas. "Sólo un grupo de 100 personas puede dar la clave para una infección que afecta a 40 millones de personas. Es una oportunidad única para investigar esta rara enfermedad a través del prisma del VIH", comenta el investigador.

   La distrofia muscular de cinturas tipo LGMD-1F es una enfermedad rara que ocasiona debilidad muscular en hombros y caderas y cuyas manifestaciones sintomáticas más características de inicio son las dificultades para incorporarse de una silla o levantar los brazos.

   El ancestro, el denominado caso índice en el que se originó el defecto genético en el gen LGMD-1F que da nombre a la enfermedad, vivía en Murcia y luego algunos de sus descendientes se trasladaron a la Comunidad valenciana y a Milán, donde existen varios casos. En la actualidad 100 personas identificadas padecen esta enfermedad rara que afecta al 50% de la descendencia.

   "Es una miopatía de hombros y caderas que no se diferencia mucho de otras distrofias musculares pero de la que se sabe en concreto que se debe a un defecto del gen de la transportina 3, un transportador de proteínas al núcleo celular", apunta Alcamí.

   Se trata así de un defecto genético asociado a una familia y cuya variabilidad en el desarrollo de síntomas es muy elevada, ya que hay personas que son asintomáticas hasta los 50 o 60 años y otras manifiestan desde la primera infancia síntomas de debilidad y pueden necesitar una silla de ruedas hacia los 20 años de edad. Dos son los tipos de evolución, la lenta y asintomática y la más precoz y agresiva.

EN BUSCA DEL SECRETO DE LA TRANSPORTINA 3

   La transportina se encarga en la célula de transportar proteínas del exterior del núcleo (citosol) al interior de éste que se encargan de regular la expresión genética, qué genes se expresan y cuáles no. En las personas con el defecto genético se producen unas transportinas normales y otras mutantes.

   Se cree que la unión entre ambos tipos de transportina en estos pacientes anula su actuación dentro de la célula pero dado que la variabilidad en los síntomas de quienes portan los genes defectuosos es amplia, los investigadores creen que otros genes deben jugar un papel mediante mecanismos compensatorios, aunque aún se desconoce cómo.

   "Es una proteína esencial para transportar el virus del sida al núcleo, lo que permite que pueda replicarse y proliferar. En estudios de laboratorio se ha comprobado que las células de los pacientes son muy resistentes a la infección por el virus del sida", comenta Alcamí.

   Aunque no existe cura ni tratamiento para la enfermedad, hasta ahora los esfuerzos se han centrado en descubrir sus bases genéticas. Hallar estos mecanismos biológicos que compensan los defectos ocasionados por los genes alterados supone en un inicio la posibilidad de realizar un pronóstico para los pacientes.

CONQUISTANDO ESCALONES

   El equipo de Alcamí dedicado al estudio del VIH en el Instituto de Salud Carlos III se integra en un consorcio interdisciplinar de investigadores al que también pertenecen dos grupos de estudio de las bases moleculares de las enfermedades musculares y un equipo que trabaja desde el Hospital de La Fe de Valencia con los afectados por la enfermedad.

   "Se trata del segundo defecto genético que confiere protección frente al VIH. El primero se descubrió en un receptor celular para el virus del que carecen entre un 1 por ciento y un 2 por ciento de la población, lo que hace al virus incapaz de infectarlos", apunta Alcamí.

Los estudios se dirigen ahora al estudio de la transportina 3 con la esperanza de encontrar fármacos que inactiven su versión defectuosa y dejen a la proteína normal ejercer su trabajo en la célula. Además, Alcamí plantea que estos estudios también avanzarían en el desarrollo de las terapias génicas ya que "es más sencillo expresar genes en el músculo que en el cerebro o el corazón".

   "Si entendemos cómo la transportina 3 transporta al núcleo al VIH se podría utilizar este modelo para definir dianas para la enfermedad muscular y diseñar fármacos frente al virus. Serían fármacos diferentes basados en un mismo modelo biológico. Todo ello podría tener una gran repercusión en el ámbito del SIDA", comenta el investigador.

   Para Alcamí se trata de un proyecto excepcional desde el punto de vista genético pero conseguir fondos en época de vacas flacas en las inversiones económicas en investigación hacen difícil la financiación necesaria. "Por eso se ha puesto en marcha el consorcio de investigadores para optar a solicitudes internacionales en el ámbito de las enfermedades raras y en el VIH. A pesar de que a nivel internacional también se han reducido los fondos de investigación las perspectivas fuera de España son mejores", afirma el investigador en VIH.

   Los pacientes de distrofia muscular de tipo LGMD-1F son muy activos en su lucha para conseguir los fondos para la investigación de su enfermedad y dar a conocer a la sociedad su existencia. Para ello han creado la asociación Conquistando Escalones (http://www.conquistandoescalones.org/web/) desde donde promueven el mayor conocimiento de una enfermedad familiar que podría ser la llave para el tratamiento de las enfermedades neuromusculares y del SIDA que padecen millones de personas en todo el mundo.

   Por el momento se ha conseguido la ayuda del Club de Futbol Villarreal de Castellón, una iniciativa de colaboración de la sociedad civil, que a través de su fundación 'Endavant' recaudará fondos para la investigación sobre esta rara enfermedad.

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