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La importancia de las cesáreas humanizadas

CESAREA
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / BUILTTOSPILL1
Publicado 25/09/2017 8:28:34CET

MADRID, 25 Sep. (EDIZIONES) -

Hasta hace algunos años a las madres que eran sometidas a una cesárea para dar a luz se las separaba de sus hijos. No obstante, toda mujer tiene derecho a disfrutar de la maternidad desde el momento del alumbramiento. Además, cada vez hay más evidencia científica que muestra que las mujeres sometidas a cesárea tienen una experiencia del parto menos satisfactoria que las que pasan por un parto vaginal.

Así lo advierte en una entrevista con Infosalus Juan Miguel Rodríguez Candia, jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Infanta Elena de Valdemoro (Madrid), quien también destaca que hoy las cosas han cambiado gracias a las cesáreas humanizadas, una técnica donde se intenta que toda practica realizada durante la intervención quirúrgica tenga un parecido con un parto vaginal normal. Eso sí, siempre que el estado general de madre y del recién nacido lo permitan y que los padres así lo deseen.

"Gracias a esta técnica, indicada en cesáreas programadas de bajo riesgo y en mujeres sanas, tanto la madre como el recién nacido resultan beneficiados. Para el recién nacido mejora de la estabilidad cardiopulmonar, reduce el estrés postparto, mejora la termorregulación y los niveles de glucemia, además de ayudar a establecer ese vínculo que se va a mantener para toda la vida", asegura.

El especialista indica que en este tipo de cesáreas no sólo se da acceso a la pareja de la gestante al quirófano, sino que se intenta que el nacimiento sea lo menos traumático posible, y que sea lo más parecido a un parto vaginal. "Hay que favorecer desde el principio el contacto piel con piel con la madre que, según está comprobado, es muy beneficioso para el recién nacido, favoreciendo la lactancia materna y optimizando su temperatura, intentando respetar el ambiente íntimo y emocional del alumbramiento", resalta el experto.

Rodríguez Candia especifica que esta práctica se realiza en centros hospitalarios donde se ha humanizado este procedimiento quirúrgico para asegurar el bienestar tanto de la parturienta, como del recién nacido, que podrá ser amamantado durante la primera media hora después de su nacimiento.

"Esta novedosa práctica ya se pone en marcha en muchos países, desde hace varios años. Ejemplo de ello es el programa de cesáreas humanizadas o de baja intervención que, desde 2016, puso en marcha el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro, en Madrid", destaca el especialista.

TRES OBJETIVOS

Según precisa, este programa tiene un triple objetivo: buscar el máximo bienestar del recién nacido, favorecer el contacto piel con piel con la madre y mantener juntos todo el tiempo a la madre y a su pareja con el bebé. "Actualmente se habla mucho de partos de baja intervención, se cuida y se mima mucho la asistencia al parto, pero no sucede así en el caso de las cesáreas, en las que la atención es buena pero podemos convertirla en excelente cuidando a la mujer y al recién nacido", advierte el ginecólogo.

Respecto al nacimiento, sostiene que la idea es que en el momento que se abre el útero salga la cabeza del bebé, de forma que en lugar de sacarlo lo más rápidamente posible, como es la técnica tradicional, se deja salir solo al bebé, que en la mayoría de las ocasiones comienza a llorar espontáneamente. Además, continúa, "se realiza un clampaje tardío del cordón umbilical, si puede ser hasta que deje de latir, siempre y cuando el bebé tenga una buena adaptación que suele ser inmediata".

¿ES POSIBLE LACTANCIA MATERNA SI HAY CESÁREA?

A continuación, Rodríguez Candia señala que se prepara al bebé y se le coloca piel con piel con la madre durante el resto de la intervención para comenzar la lactancia materna de forma precoz. Según advierte el experto, la lactancia no se debe retrasar debido a una intervención quirúrgica, la madre debe comenzar el contacto piel con piel con el recién nacido "lo antes posible", incluso en el quirófano si es viable, siempre y cuando la situación clínica de la madre y del niño lo permitan.

"La lactancia materna siempre es posible y en el caso de la cesárea existen factores que pueden hacer que el comienzo sea algo más dificultoso debido a la causa de la indicación de la cesárea, y el tipo de anestésico utilizado en la intervención. Si la cesárea transcurrió sin complicaciones se puede empezar a amamantar en la sala de recuperación inmediatamente después de la cirugía y continuar amamantando al recién nacido de forma frecuente para garantizar un buen abastecimiento de leche", explica.

De hecho, insiste en que el hecho de dar a luz por cesárea no afecta negativamente a la lactancia si se permite al recién nacido y a la madre estar juntos tras el nacimiento, y sólo se alimenta al bebé con la leche de su madre y se le facilita una postura adecuada para dar el pecho. "La lactancia tras la cesárea no debe verse entorpecida", sentencia.

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