Identifican genes congénitos de la enfermedad cardiaca

Corazón
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Publicado 10/10/2017 8:00:37CET

MADRID, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

Aproximadamente uno de cada 100 bebés nace con cardiopatía congénita (CHD, por sus siglas en inglés), que sigue siendo la principal causa de mortalidad por defectos de nacimiento. Aunque los avances en la cirugía y el cuidado han mejorado las tasas de supervivencia de estos lactantes, los pacientes con cardiopatía coronaria continúan en riesgo elevado de complicaciones cardiacas más adelante en la vida, otras anomalías congénitas y déficits del desarrollo neurológico.

Con relativamente poca información sobre los genes que subyacen en muchos casos de cardiopatía congénita, las preguntas urgentes de los padres acerca de la salud futura de sus hijos y el riesgo de enfermedad coronaria de futuros hijos siguen siendo difíciles de responder. Pero un nuevo estudio del 'Pediatric Cardiac Genomics Consortium' (PGCG) del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, parte del 'Bench to Bassinet Program', aporta más información sobre algunas de las causas genéticas subyacentes de los casos de cardiopatía congénita, así como las perspectivas a largo plazo para los pacientes que llevar estas mutaciones.

El equipo, liderado por investigadores del 'Brigham and Women's Hospital', en Estados Unidos, publica sus últimos descubrimientos esta semana en 'Nature Genetics'. "Como clínica, no hay nada más devastador que cuando los padres nos preguntan sobre el riesgo futuro de un niño con cardiopatía congénita o de tener otro hijo, y tenemos que decirles, 'No lo sabemos'", explica la coautora Christine Seidman, directora del Centro de Genética Cardiovascular del BWH e investigadora en el Instituto Médico Howard Hughes.

"Los descubrimientos revelados a través de este trabajo no sólo nos enseñan sobre la biología fundamental a través de la cual se construye el corazón, sino que también tienen importantes implicaciones clínicas: la detección de estas mutaciones podría ayudar a alertar a los pacientes y los padres del riesgo de problemas que pueden ser abordados y gestionados y definir el riesgo para un segundo hijo", adelanta esta investigadora.

El nuevo estudio, realizado en colaboración con científicos de siete centros académicos de Estados Unidos, aprovechó los datos clínicos y genéticos de más de 2.800 pacientes con cardiopatía coronaria, así como información de los padres. Esto permitió a los investigadores determinar qué mutaciones genéticas habían pasado de padres a hijos y cuáles habían aparecido espontáneamente en el genoma del niño (conocidas como mutaciones de novo).

ALTAS TASAS DE PROBLEMAS NEUROCOGINTIVOS EN NIÑOS CON CARDIOPATÍA CONGÉNITA

El equipo detectó que algunas mutaciones genéticas se transmiten de padres a hijos, identificando mutaciones en un gen, FLT4, que condujeron consistentemente a una enfermedad conocida como tetralogía de Fallot, una malformación compleja que a menudo se presenta con cianosis o "síndrome del bebé azul". Además, las mutaciones en el gen que codifica la miosina, una proteína contráctil altamente expresada durante el desarrollo, representaron alrededor del 11 por ciento del síndrome de Shone -que afecta a cuatro regiones del lado izquierdo del corazón-.

Los científicos también informan de una mutación compartida entre algunos pacientes de cardiopatía congénita con ancestros asquenazíes. La mutación idéntica en ambas copias de genes de GDF1 representó aproximadamente el 5 por ciento de la enfermedad coronaria grave entre los niños de ascendencia asquezaní, lo que podría tener implicaciones clínicas directas a la hora de evaluar el riesgo entre las personas con esta ascendencia.

El equipo informa mutaciones de novo en muchos genes, pero particularmente en los que modifican la cromatina, un material complejo que rodea al ADN y que experimenta cambios dinámicos durante el desarrollo. Estas mutaciones ocurrieron con mayor frecuencia en niños con CHD con otros defectos congénitos y/o problemas de desarrollo neurológico. En particular, estos mismos genes han sido previamente asociados con autismo, lo que puede explicar las altas tasas de problemas neurocognitivos en algunos niños con CHD.

Estos nuevos hallazgos podrían utilizarse para ampliar los actuales paneles de pruebas genéticas para la cardiopatía coronaria, mejorar la información de los padres sobre los riesgos de recurrencia en futuros niños y el cuidado a largo plazo de los recién nacidos con cardiopatía coronaria. Seidman señala que mientras esta investigación está todavía en curso, los hallazgos ya indican que hasta 400 genes contribuyen a la enfermedad coronaria.

Con todos estos datos, los investigadores apuntan que secuenciar el genoma entero de un bebé puede suponer un enfoque mejor que el cribado para las mutaciones específicas. "La secuenciación del genoma entero puede ser la forma más eficaz de detectar variantes genéticas que causan defectos de nacimiento y puede afectar al cuidado a corto y largo plazo del niño", concluye Seidman.

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