"Un problema clínico importante"

Identifican los factores asociados con el dolor un año después de la cirugía del cáncer de mama

Actualizado 07/10/2014 5:55:37 CET
Mama, pecho
Foto: RADIOLOGICAL SOCIETY OF NORTH AMERICA

MADRID, 1 Ene. (EUROPA PRESS) -

   En un análisis de más de 800 mujeres que se habían sometido a cirugía tratar el cáncer de mama, la mayoría informó de algún nivel de dolor doce meses después de la operación, con factores asociados tales como dolor crónico preoperatorio, dolor por la quimioterapia, depresión preoperatoria y dolor en el área operada, según los resultados, que publica la revista 'JAMA' en la edición de este miércoles.

"El dolor persistente después de los tratamientos de cáncer de mama sigue siendo un problema clínico importante a pesar de la mejora de las estrategias de tratamiento. Se necesitan datos sobre los factores asociados con el dolor persistente para desarrollar estrategias de prevención y tratamiento y para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer de mama", según la información de respaldo el artículo.

   Tuomo J. Meretoja, del Hospital Central Universitario de Helsinki, en Helsinki, Finlandia, y sus colegas examinaron la prevalencia y la gravedad y los factores asociados con el dolor crónico después de la cirugía y los tratamientos de cáncer de mama.

  El estudio incluyó a 860 pacientes menores de 75 años con cáncer de mama sin metástasis atendidas en el Hospital Central Universitario de Helsinki entre 2006 y 2010. Se envió un cuestionario a los pacientes un año después de la cirugía con evaluación de la presencia y la intensidad del dolor.

   A los 12 meses de la cirugía, el 34,5 por ciento de los pacientes informó de que no hubo dolor; el 49,7 por ciento, de dolor leve; el 12,1 por ciento, un dolor moderado, y un 3,7 por ciento, dolor severo. Los factores asociados con el dolor a los 12 meses fueron dolor crónico preoperatorio, dolor preoperatorio en el área operada, disección de ganglios linfáticos axilares, depresión preoperatoria, quimioterapia y radioterapia.

  "Estos hallazgos pueden ser útiles para el desarrollo de estrategias para prevenir el dolor persistente después del tratamiento del cáncer de mama. Para identificar a las pacientes que se beneficiarían de intervenciones preventivas, se necesita una herramienta de evaluación de riesgo", escriben los autores.

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