Identifica un nuevo objetivo molecular para tratar la fibrosis pulmonar idiopática

Identifican un nuevo objetivo molecular para la fibrosis pulmonar idiopática
CINCINNATI CHILDREN'S
Publicado 11/04/2018 7:16:35CET

   MADRID, 11 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Científicos que buscan una terapia para detener la enfermedad pulmonar mortal y en su mayoría no tratable, la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), han encontrado un nuevo objetivo molecular que ralentiza o detiene la enfermedad en pruebas de laboratorio preclínicas.

   Un equipo de investigación del Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati, en Estados Unidos, informa sobre sus datos en la revista 'Cell Reports'. Estos expertos encontraron que un gen llamado FOXF1 inhibe el proceso de la enfermedad IPF, que incluye cicatrización extensa en los tejidos conectivos pulmonares, hiperproducción de células dañinas llamadas miofibroblastos e inflamación excesiva del pulmón.

   Sus datos muestran que los pulmones humanos de pacientes con IPF y los modelos de ratón de IPF carecen de FOXF1 en miofibroblastos. Pero las células que carecen de FOXF1 también exhiben una sobreexpresión de un gen relacionado llamado FOXM1, que impulsa la inflamación y cicatrización pulmonar.

   "La causa exacta de la FPI es desconocida y se necesitan tratamientos efectivos. Este estudio identifica un nuevo objetivo de fármaco antifibrótico que inhibe la fibrosis pulmonar en nuestros modelos preclínicos", explica la investigadora principal Tanya Kalin, de la División de Biología Pulmonar. "Estamos desarrollando diferentes enfoques terapéuticos y realizando pruebas preclínicas para aumentar la expresión de FOXF1 en las células de los tejidos conectivos pulmonares", añade.

   Aunque Kalin enfatizó que se necesitan entre dos y tres años adicionales de estudio y desarrollo de laboratorio antes de saber si los datos pueden aplicarse al tratamiento clínico, el equipo de investigación está trabajando en varias herramientas terapéuticas potenciales para aumentar los niveles de FOXF1 en IPF. Esto incluye probar un nuevo compuesto de molécula pequeña que estabiliza FOXF1 e inhibe miofibroblastos en IPF. Los investigadores también están probando un método de administración de genes basado en nanopartículas para obtener FOXF1 en los pulmones con IPS.

DESENTRAÑAR UN MISTERIO

   FOXF1 es un factor de transcripción, un gen regulador que esencialmente dice a otros genes qué hacer, incluyendo qué proteínas crear y procesos biológicos para ayudar a iniciar o inhibir. El estudio actual muestra que se supone que FOXF1 actúa como un interruptor molecular para otros dos genes llamados cadherinas (CDH2 y CDH11).

   FOXF1 induce CDH2, pero inhibe CDH11 para cerrar IPF si algo lo desencadena. Los investigadores realizaron extensos análisis genéticos y de laboratorio en pulmones humanos a los que se les realizó una biopsia donados por pacientes con IPF y modelos de ratón de IPF para descubrir que cuando se reprime FOXF1, su gen hermano FOXM1 aumenta y alimenta la enfermedad.

   Las causas precisas de IPF siguen siendo desconocidas, pero se sospecha predisposición genética, tabaquismo y otros potenciales factores ambientales. También se están investigando los efectos que estos factores pueden tener en la epigenética humana: cómo los cambios ambientales regulan la actividad de nuestros genes.

   Para inducir y estudiar el proceso de la enfermedad de IPF en ratones de laboratorio, a los roedores se les administró un agente de quimioterapia para tratar ciertos cánceres denominados bleomicina. La sustancia química es tóxica para el sistema respiratorio y desencadena daños en los tejidos y cicatrices fibróticas en los pulmones de los animales. También se usaron en estos estudios muestras de biopsia de IPF humana.

   Según con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) estadounidenses, el IPF generalmente afecta a personas entre las edades de 50 y 70 años, pero puede afectar a adultos y niños más jóvenes. Aproximadamente, 100.000 personas se ven afectadas en Estados Unidos, con un estimado de 30.000 a 40.000 nuevos casos diagnosticados anualmente. Los signos y síntomas más comunes de la enfermedad son dificultad para respirar y tos persistente y seca.

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