Más de 5 millones de españoles podrían ser hipertensos

Hipertensión: errores y falsas creencias

Hipertensión
Foto: GETTY/ROBERTHYRONS
Actualizado 23/04/2015 12:42:18 CET

MADRID, 1 Mar. (INFOSALUS) -

   La tensión arterial es la presión que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias, los vasos sanguíneos que llevan la sangre desde el corazón a las demás partes del cuerpo. Unos niveles de tensión arterial adecuados dependen del buen estado de variables tan complejas de controlar como el estado cardiaco, la calidad de la sangre o el estado de las arterias.

   Según explica a Infosalus Ramón Sánchez-Ocaña, periodista y divulgador especializado en salud y autor de 'Vivir bien con hipertensión' (Salsa Books, 2015), tener controlada nuestra tensión debería ser una rutina más de nuestras revisiones de salud periódicas como lo es el control del peso o del colesterol.

   El autor apunta que uno de los problemas básicos con los que se enfrenta el sistema de salud es que sólo 1 de cada 4 o 5 pacientes sabe que es hipertenso y que, a pesar de que se ha mejorado en el conocimiento de la enfermedad, hay al menos un 20 % de la población mayor sin diagnosticar y entre los diagnosticados, un 30% no sigue ningún control.

  RETOS DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL

  Apuntamos a continuación 7 aspectos que nos ha planteado Sánchez-Ocaña y que pueden conducir a errores y falsas creencias sobre la hipertensión:

   1. Tensión compensada: una creencia popular muy extendida señala que, a pesar de que haya hipertensión, si la mínima y la máxima están "compensadas", no supone mayor problema. Esta compensación se basaría en una regla que apunta que el valor máximo de la tensión debe ser el doble de la mínima menos uno.

   No hay tensiones "compensadas" ni hay equivalencias entre los valores máximo y mínimo y a la hora del riesgo no prevalece una sobre otra ya que siempre que una de ellas esté elevada, existe un riesgo.

   2. Dieta sin sal: el consumo de sal entre la población es elevado, "por lo general abusamos de la sal y este abuso puede contribuir al endurecimiento de las arterias", señala Sánchez-Ocaña.

   Sin embargo, la recomendación actual para un hipertenso es que siga una dieta 'sosa', baja en sal, ya que "las dietas restrictivas suelen ocasionar su abandono", señala el autor que añade que no se ha demostrado una relación directa entre sal y tensión arterial pues existen hipertensos en los que, a través de estudios científicos, se ha encontrado que su consumo de sal no repercute en sus niveles de tensión arterial (los denominados 'sal resistentes').

   3. Hipertensión 'de bata blanca': existen personas en las que una visita al médico o a la enfermería en la que se toma la tensión arterial produce un nerviosismo que lleva a que los resultados de esta medición sean más elevados. Esto no significa que haya hipertensión o que sean más fiables los resultados de tomarse la tensión en casa, hay que volver a tomarla en otro momento.

   En los casos en los que se hace necesario distinguir entre una tensión alta o una hipertensión 'de bata blanca' existe la opción de una monitorización ambulatoria de la presión arterial mediante un 'holter', un dispositivo que registra las variaciones de la tensión a lo largo del día.

   4. "Sentir" la hipertensión: es un mal 'silente' que no da síntomas y que sin embargo va ocasionando de forma paulatina daños en todo el organismo. Sánchez-Ocaña apunta que aunque a veces cuando se nos diagnostica la hipertensión creemos encontrar sentido a aquel derrame en el ojo o en un dolor de cabeza fuerte reciente, lo cierto es que la hipertensión no da síntomas diferenciados, de ahí la importancia de mantener un control de sus niveles de forma periódica.

   5. El estrés, ajetreo o el nerviosismo no ocasionan hipertensión: no se ha podido demostrar científicamente que el estrés de lugar a hipertensión. Según señala el autor en su libro, el gran público cree que el estrés es un factor de riesgo de la hipertensión y sea esto cierto o no, "lo que está claro es que el problema más grave que genera el estrés es que origina una movilización de las grasas y, con ella, un posible aumento de depósitos de colesterol y, en consecuencia, un riesgo de padecer hipertensión".

   6. Abandonar el tratamiento tras los primeros meses: es uno de los principales errores. "Cuando se estabilizan los niveles de tensión arterial hay personas que consideran que ya no necesitan la medicación cuando la hipertensión es una condición crónica que cuando llega viene para quedarse, que no avisa y que puede ocasionar daños muy graves en el organismo".

   7. Café e hipertensión: el consumo moderado de café no ocasiona niveles elevados en la tensión arterial. "Las medidas higiénico-dietéticas son las primeras en ponerse en marcha para controlar la hipertensión y pasan por la pérdida de peso, dejar el tabaco y el alcohol, o al menos moderar su consumo", concluye el divulgador.

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