Gran investigación internacional

Las heridas mentales de las víctimas de trata de personas

Trata de personas
Foto: PIXABAY
Actualizado 08/09/2015 18:30:28 CET

MADRID, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -

   En todo el mundo se estima que más de 18 millones de personas --hombres, mujeres y niños-- son víctimas de la trata con fines de explotación laboral o sexual, en definitiva a trabajos forzosos. Aunque se pudiera pensar que las principales consecuencias para su salud son físicas, lo cierto es que gran parte de sus lesiones son psicológicas, ya que las secuelas mentales son heridas más difíciles de curar.

   TRATA DE PERSONAS

   Mala salud mental, autolesiones e intentos de suicidio son comunes entre los niños y adolescentes que han sido víctimas de la trata de personas para trabajos forzados o explotación sexual, según revela un nuevo estudio dirigido por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Reino Unido, en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones, y cuyas conclusiones se publican en 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine'.

   Los autores de este trabajo realizaron entrevistas a 387 niños y adolescentes de 10 a 17 años en los servicios de post-trata de personas en Camboya, Tailandia y Vietnam, y encontraron que un tercio de los niños y las niñas encuestados había sufrido violencia física o sexual (o ambas) durante la trata, y de los cuales el 23 por ciento había padecido una lesión grave.

   Era común que los niños presentaran problemas mentales: más de la mitad de los jóvenes sobrevivientes al tráfico de personas (56 por ciento) dio positivo para la depresión, un tercio (33 por ciento) para trastorno de ansiedad y una cuarta parte (26 por ciento) para trastorno de estrés postraumático.

   El 12 por ciento informó que había tratado de autolesionarse o matarse el mes anterior a la entrevista, mientras que el 15,8 por ciento reconoció tener pensamientos suicidas en el último mes. Un tercio todavía tiene miedo del traficante o sus cómplices.

"POCA EVIDENCIA SOBRE LA SALUD"

   Las estimaciones sugieren que en el mundo hay 5,7 millones de niños y niñas en situaciones de trabajos forzosos; 1,2 millones son víctimas del comercio de personas y aproximadamente 1,8 millones son explotados en la industria del sexo, pero hay poca evidencia hasta la fecha sobre la salud y el bienestar de los niños y adolescentes supervivientes de la trata de personas.

   El 95 por ciento de los niños y adolescentes entrevistados en este análisis eran mayores de 13 años y la mayoría, mujeres (82 por ciento). Poco más de la mitad de los participantes (52 por ciento) había sido explotado para trabajos sexuales, con los niños siendo objeto de la trata con mayor frecuencia para pedir limosna en la calle (29 por ciento) y la pesca (19 por ciento). Un total de 15 niñas fueron traficadas a China como novias.

   La violencia sexual fue más comúnmente informada por las niñas (23 por ciento en comparación con el 1 por ciento de los niños) y la violencia física más habitual en los varones que en las niñas (41 frente al 19 por ciento). Los empleadores o traficantes a menudo eran identificados como los autores de esas agresiones. El 34 por ciento de las niñas víctimas de la trata para trabajos sexuales sufrió violencia física y el 71 por ciento informó de haber sido víctíma de violencia sexual por parte de un cliente.

   Los investigadores encontraron que los participantes normalmente trabajaban siete días a la semana (el 53 por ciento de las niñas y el 73 por ciento de los chicos). Los varones fueron más propensos a denunciar malas condiciones de vida, por ejemplo, el 54 por ciento no tenía dónde dormir o dormía en el suelo, y el 22 por ciento bebía agua inadecuada. Las lesiones graves en el trabajo (como un corte profundo, quemaduras graves, lesiones graves en la cabeza, roturas de huesos) se produjeron en el 21 por ciento de los varones y el 7 por ciento de las niñas.

LOS NIÑOS SUFREN GRAVES ABUSOS

   La autora principal, la doctora Cathy Zimmerman, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, dice: "Es extraordinariamente triste saber que tantos niños en nuestro estudio intentaron matarse o dañarse a sí mismos. Estos resultados son estimaciones especialmente perturbadoras dado que cada año miles, si no millones, de niños son víctimas de la trata y sufren abusos graves, como ser golpeados, atados o encadenados, quemados, cortados con un cuchillo y objeto de violencia sexual".

   "Nuestro estudio muestra que estos abusos afectan profundamente a la salud mental de los niños, lo que lleva a la depresión, la ansiedad y los pensamientos suicidas. Para muchos, ir a casa no supone poner fin a su angustia, ya que más de la mitad de los jóvenes entrevistados dijeron que se preocupaban por cómo iban a ser tratados al regresar a casa y señalaron que se sentían culpables o estaban avergonzados", añade.

   "Instamos a los proveedores de servicios de post-trata de personas a analizar cuidadosamente a los niños víctimas de trata para detectar graves problemas de salud mental, especialmente la posibilidad de suicidio, y proporcionar apoyo psicológico adecuado a la edad", propone. Los investigadores también preguntaron a los participantes si habían experimentado violencia o abuso en su casa antes de que fueran víctimas de la trata.

   Otra de las autoras principales, Ligia Kiss, también de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, explica que "una quinta parte de los niños de nuestro estudio informó de haber sufrido violencia física o sexual en el hogar antes de emigrar, a menudo perpetrado por un miembro de la familia. Esto pone de relieve la importancia de entender la experiencia pre-trata de un niño, ya que se asociaron síntomas de depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, intentos de suicidio y autolesiones de los niños con abusos en el hogar".

   "La reintegración de un niño en la sociedad o reunirlos con sus familias no siempre es un proceso sencillo. Deben realizarse evaluaciones de riesgo de la reintegración, ya que para muchos niños volver a casa puede no ser una opción segura", añade.

   Los autores señalan algunas limitaciones del estudio, incluyendo que su muestra sólo incluyó a personas en los servicios de post-trata y no representa a una población general de niños víctimas del comercio de personas, aunque había niños de diferentes edades y nacionalidades explotados en distintos sectores.

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