Hacer frente a los problemas de salud de los jóvenes, crucial para el futuro de sus hijos

Adolescentes
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Publicado 22/02/2018 7:31:34CET

   MADRID, 22 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El crecimiento y desarrollo de un niño se ve afectado por la salud y el estilo de vida de sus padres antes del embarazo, incluso desde la adolescencia, según revela un nuevo estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación Infantil Murdoch, la Universidad de Melbourne, en Australia, y la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.

   Los hallazgos --publicados en la edición digital de la revista 'Nature'-- muestran que abordar la obesidad, la salud mental, la mala nutrición y el abuso de sustancias en los jóvenes antes de que se conviertan en padres es esencial para que la vida de sus futuros hijos comience de la mejor forma posible.

   Tomar medidas una vez que una mujer sabe que está embarazada a menudo es demasiado tarde, según los investigadores. Las mujeres y los hombres jóvenes con frecuencia tienen riesgos de estilo de vida y salud desde la adolescencia hasta el embarazo, advierten, incluso si se produce entre los 20 y los 30 años.

   Utilizando datos de 200 países y más de 140 trabajos de investigación recientes, los científicos tuvieron en cuenta mecanismos distintos a los genes para la transmisión de la salud y el crecimiento entre generaciones, incluyendo cambios en el esperma del padre o el óvulo de la madre, influencias maternas en el momento de la concepción y en el embarazo y la crianza en los primeros dos años después del nacimiento.

   En países de ingresos altos y medianos, el informe destaca tres áreas principales de acción en la adolescencia: salud mental, obesidad y abuso de sustancias. "Los primeros mil días de la vida de un niño son crucialmente importantes, pero es demasiado tarde para tomar medidas. Las políticas actuales para promover el mejor comienzo posible de la vida en la mayoría de los países están comenzando demasiado tarde", afirma el autor principal, George Patton, del Instituto de Investigación Infantil Murdoch, en Australia.

   "El sistema de salud ahora solo entra en acción con la primera visita prenatal de una mujer, generalmente entre las ocho y 14 semanas de embarazo. Necesitamos que el sistema de servicios de salud participe antes del embarazo y debe ir más allá de su enfoque actual de la anticoncepción para abordar riesgos de salud más amplios y el bienestar emocional tanto en mujeres jóvenes como en hombres", apunta Patton.

   Según los autores, existe un rápido aumento de la obesidad en la adolescencia y la edad adulta temprana. La obesidad materna durante el embarazo predice la obesidad infantil posterior, habilidades cognitivas más pobres y mayores problemas de comportamiento infantil.

   El consumo de tabaco, alcohol y drogas aumenta considerablemente en la adolescencia y los investigadores encontraron evidencia consistente y clara de que el consumo persistente de tabaco, alcohol, cannabis y otras drogas ilícitas en el embarazo afecta negativamente el crecimiento y el desarrollo de los hijos. Detener el consumo cuando una mujer reconoce que está embarazada puede ser demasiado tarde para abordar los efectos tempranos en un bebé.

LA FERTILIDAD DE LOS ADOLESCENTES, UN IMPORTANTE DESAFÍO DE SALUD

   "La fertilidad global de los adolescentes sigue siendo un importante desafío de salud, tanto para los niños como para los adolescentes --señala el coautor del estudio Vegard Skirbekk, del Centro de Envejecimiento de Columbia y profesor de Salud de la Población y la Familia en la Escuela de Salud Pública Mailman de Columbia--. Los altos niveles de fertilidad adolescente pueden empeorar los resultados sociales, económicos y de salud, tanto entre los adultos como entre los niños en la próxima generación".

   Para muchos países de bajos ingresos, el documento recomienda acciones importantes para acabar con el matrimonio infantil, retrasar el primer embarazo a través de métodos anticonceptivos y que las niñas permanezcan en la escuela y se aborde el problema de la desnutrición.

   Los autores también cuestionaron el rango de edad de la adolescencia. La investigación actual sugiere que el crecimiento físico y neurológico continúa en los 20 años. El informe apunta que esto, combinado con cambios sociales como la adopción posterior de roles adultos, significaba que es mejor considerar la adolescencia entre los 10 y 24 años.

   "Necesitamos que los servicios de salud vayan más allá de un enfoque tradicional en salud reproductiva, a un compromiso más integral e integrado con la salud de adolescentes y adultos jóvenes", según Patton. La creación de entornos de promoción de la salud en las familias, las escuelas, los lugares de trabajo y las comunidades donde crece esta generación de adultos jóvenes es fundamental, según los autores, quienes detacan que marcarán una gran diferencia para ellos y para sus hijos.

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