Hacer deporte puede tener efectos "similares" a medicamentos

Mujer haciendo ejercicio, deporte, actividad física
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Publicado 18/05/2018 14:56:01CET

MADRID, 18 May. (EUROPA PRESS) -

Los efectos del ejercicio son similares a los que puedan producir muchos medicamentos o incluso mayores, "sin apenas efectos adversos, para la prevención de la enfermedad cardiovascular, reducción del riesgo de mortalidad, prevención de la diabetes, obesidad y la mejora de la función muscular y calidad de vida", según Francisco Suárez, especialista en Geriatría del Hospital Cruz Roja de Gijón.

Así, ha declarado que "el tipo de ejercicio físico más beneficioso en el anciano frágil es el denominado multicomponente", durante el el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).

En concreto, ha subrayado que este tipo entrenamiento combina "fuerza, resistencia, equilibrio y marcha, y es el que ha demostrado mejorías más significativas en la capacidad funcional,ha demostrado mejorías más significativas en la capacidad funcional, que es un elemento fundamental para el mantenimiento de la independencia en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria de los anciano".

Todo ello debido a que "un deterioro en la fuerza y masa muscular, la resistencia cardiovascular y el equilibrio conllevan una disminución de las actividades de la vida diaria, un mayor riesgo de caídas y una pérdida de la independencia, entre otras consecuencias" advierte el experto.

"La inactividad física y el sedentarismo son uno de los principales factores en la pérdida y deterioro de la función muscular", ha señalado Suárez, quien ha argumentado que "los beneficios del ejercicio físico en el envejecimiento y específicamente en la fragilidad han sido objeto de reciente investigación científica".

Así, se ha comprobado como una actividad física incrementada en el anciano se ha asociado con una disminución del riesgo de mortalidad, del riesgo de enfermedades crónicas prevalentes en el envejecimiento, institucionalización, y de deterioro funcional, ha manifestado.

MIEDO A LAS CAÍDAS

La mitad de los mayores de 80 años se cae al menos una vez a lo largo del año. "En la mayoría de las ocasiones sin consecuencias", ha avisado el especialista. "Pero en otras ocasiones generan complicaciones no solo físicas sino psicológicas. Por ejemplo un 1% de las caídas acaba en una fractura de cadera. Ante una persona con inestabilidad en la marcha o caídas de repetición hay que valorar el contexto", ha recalcado el experto.

Las causas pueden ser múltiples pero "en primer lugar habría que valorar los fármacos que toma, la posibilidad de que tenga hipotensión o hipoglucemias o la existencia de barreras arquitectónicas en su domicilio. Con frecuencia las consecuencias médicas de las caídas, entre las que destaca el denominado síndrome de temor a caerse, suponen el inicio de la discapacidad en el anciano".

Entiende el experto que "desde el sistema sanitario es posible intervenir, de forma multifactorial, para prevenir caídas. En las personas mayores se puede y se debe prescribir ejercicio físico multicomponente, con especial atención al entrenamiento de fuerza y equilibrio. En segundo lugar conviene revisar la medicación que está tomando y valorar su adecuación. Y por último, comprobar las barreras arquitectónicas que tiene en su domicilio o en su entorno".

La salud de las personas mayores "se debe medir en términos de función y no de ausencia de enfermedad pues es la primera la que determina la expectativa y calidad de vida y los recursos o apoyos que precisara cada individuo. El objetivo es mantener un nivel de función que permita el mayor grado de autonomía posible en cada caso. A todos los ancianos se les debe de realizar una valoración geriátrica integral que incluya su situación clínica, social, mental y funcional".

Para profundizar en la valoración, añade el especialista, "existen una serie de test que son capaces de medir no solo la función sino la fragilidad de la persona mayor. Se recomienda realizar una valoración de la capacidad funcional utilizando una batería del rendimiento físico como el SPPB, el test de la velocidad de la marcha en 6 metros o el de levantarse y caminar. Con ellos se puede determinar la fragilidad y el riesgo de caídas de una persona en un tiempo menor de 10 minutos".

INFRATRATAMIENTO DE LA OSTEOPOROSIS

Aclara Francisco Suárez que "la osteoporosis, las caídas y las fracturas deben manejarse de forma conjunta. En personas mayores la mortalidad al año tras fractura de cadera es del 20 por ciento y la incapacidad para caminar de forma independiente del 40 por ciento".

A pesar de ello, en España existe un "infratratamiento de la osteoporosis en personas mayores, quizá por una baja conciencia entre los profesionales de sus consecuencias. Por lo tanto en todos los pacientes con fractura osteoporótica se debe valorar el tratamiento para la osteoporosis. El mayor riesgo de tener una fractura osteoporótica es haber tenido una previa, así que no es posible quedarse de brazos cruzados esperando a ver qué pasa".