REALIZADO EN ESPAÑA Y PAPUA NUEVA GUINEA

Los gestos de la cara no significan lo mismo para todo el mundo

Cabeza de bebé en Atocha
PIXABAY
Publicado 18/10/2016 17:09:32CET

   MADRID, 18 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio internacional liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha comprobado como las expresiones faciales no siempre transmiten las mismas emociones, tras analizar las reacciones ante diferentes caras de un grupo de adolescentes españoles y habitantes de una isla del Pacífico.

   El estudio, publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), contradice la teoría de las Emociones Básicas desarrollada por el científico Paul Ekman en 1960, que establece que las expresiones faciales de las emociones tenían un componente biológico y universal.

   El equipo de científicos que trabajó en esta investigación, con una amplia experiencia de trabajo de campo previo y conocedores de la lengua vernácula Kilivila, llevó a cabo dos estudios en una sociedad indígena aislada de Papúa Nueva Guinea, situada en las islas Trobriand, y vieron cómo la expresión de las emociones está influenciada por el contexto y la cultura.

   En el primero de sus estudios, se les pidió a un grupo de adolescentes españoles y de estas islas de Oceanía que atribuyeran emociones a un conjunto de fotos previamente identificadas en estudios de Psicología.

   Al comparar los resultados de ambos grupos, los resultados mostraron que los chicos y chicas asociaban la sonrisa con la felicidad. Sin embargo, para otras emociones no hubo consenso, como en el significado del ceño fruncido o en la expresión neutra para los trobriandeses.

   En cambio, en la segunda prueba sí coincidían en identificar los ojos muy abiertos y labios entreabiertos, que en la cultura occidental se asocia con el miedo y la sumisión. Sin embargo, cuando los adolescentes tuvieron que seleccionar la cara que les parecía más amenazante, los trobriandeses no dudaron en elegir aquella señalada como "miedo", mientras que los españoles eligieron un rostro con el ceño fruncido, identificada como "enfado".

   Este hallazgo es importante no solo en el campo del comportamiento y los estudios sobre conducta facial, sino también para las pruebas de inteligencia emocional o seguridad. El trabajo podría hacer tambalear la tecnología que reconoce las emociones de las personas a través de programas de inteligencia artificial o la dedicada al desarrollo de robots.

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