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Los genes contribuyen a la percepción del movimiento biológico, comprometida en personas autistas

Niño, autismo
PIXABAY/RACHELBOSTWICK
Publicado 09/02/2018 7:08:32CET

   MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Los humanos pueden percibir y reconocer fácilmente los movimientos de una criatura viviente, basándose únicamente en unos pocos puntos de luz que siguen el movimiento de las articulaciones principales. Tal exquisita sensibilidad a las señales de movimiento biológico (BM, por sus siglas en inglés) es esencial para nuestra supervivencia e interacción social; pero se ha observado un procesamiento visual BM comprometido en diversas afecciones genéticas, como el trastorno del espectro autista (TEA), un trastorno del neurodesarrollo altamente prevalente y hereditario caracterizado por déficits sociales devastadores.

¿Cuáles son las fuentes que subyacen a las diferencias individuales en la percepción del movimiento biológico? ¿Qué explica su covariación con rasgos autistas? Para responder estas preguntas, el doctor Jiang Yi, el doctor Wang Ying y sus colegas del Laboratorio Estatal Clave del Cerebro y Ciencia Cognitiva del Instituto de Psicología de la Academia de Ciencias de China han llevado a cabo un estudio de genética conductual.

   Este trabajo, que se detalla en el último número de 'Proceedings of the National Academy of Sciences', ha vinculado la variación individual en dos aspectos fundamentales de la percepción BM a factores genéticos y ambientales, respectivamente, y proporciona evidencia de una base genética común del aspecto hereditario de la percepción BM y los rasgos autistas.

   Al encontrar un estímulo BM visual, las personas pueden discernir el patrón de movimiento usando dos tipos de señales visuales: el movimiento local de las articulaciones individuales que transmite la cinemática y la configuración global del cuerpo que representa la estructura esquelética.

   En una serie de experimentos, más de 150 pares de gemelos monocigóticos (MZ) y dicigóticos (DZ) analizaron pantallas de puntos de luz de BM basadas en la cinemática local, la configuración global o la información de BM en general. Utilizando el diseño gemelo clásico, se puede estimar la heredabilidad de las capacidades de percepción BM.

   Según la correlación intraclase y los análisis de modelado genético, tanto los genes como el entorno común contribuyen a la percepción de BM, pero juegan diferentes roles. Aunque los genes pueden representar aproximadamente el 50 por ciento de la variación individual en el procesamiento de la cinemática local, el procesamiento de la configuración global está conformado principalmente por factores ambientales comunes.

   Análisis adicionales revelaron que los participantes con niveles más altos de rasgos autistas mostraron una capacidad reducida para procesar la BM local con el 75 por ciento de la covariación explicada por influencias genéticas. Esto sugiere que el procesamiento de BM local comparte una base genética común con rasgos autistas.

   Este trabajo desenmaraña las raíces genéticas de los dos componentes principales que sustentan la percepción de BM, extendiendo la explicación teórica de que la percepción BM está respaldada por dos mecanismos neurales distintos desde una perspectiva genética. También avanza en nuestra comprensión de las fuentes del vínculo entre los síntomas autistas y los déficits de percepción del BM.

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