La flexibilidad, en el corazón de la inteligencia humana

Cerebro
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Publicado 21/11/2017 8:37:39CET

   MADRID, 21 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Siglos de estudio han producido muchas teorías sobre cómo el cerebro da lugar a la inteligencia humana. Algunos neurocientíficos creen que la inteligencia surge de una sola región o red neuronal, mientras otros argumentan que el metabolismo o la eficiencia con la que las células cerebrales hacen uso de recursos esenciales son clave.

   Una nueva teoría, publicada en la revista 'Trends in Cognitive Sciences', propone que las propiedades dinámicas del cerebro --cómo está cableado, pero también cómo cambia ese cableado en respuesta a las demandas intelectuales fluctuantes-- son los mejores predictores de inteligencia en el cerebro humano.

   "Cuando decimos que alguien es inteligente, entendemos intuitivamente lo que eso significa --apunta el profesor de Psicología de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, Aron Barbey, autor del nuevo artículo--. Por lo general, nos estamos refiriendo a lo buenos que son para tomar decisiones y resolver tipos particulares de problemas. Pero recientemente, en neurociencia, se ha centrado la comprensión en términos biológicos en cómo surge la inteligencia general". Eso requiere estudiar las características estructurales y funcionales del cerebro.

   Los científicos han entendido desde hace mucho tiempo que el cerebro es modular, con diferentes regiones que apoyan habilidades específicas. "Por ejemplo, se sabe que las regiones del cerebro dentro del lóbulo occipital en la parte posterior del cerebro procesan información visual --dice Barbey--. Pero interpretar lo que uno ve requiere la integración de información de otros módulos cerebrales".

   "Para identificar un objeto, también debemos clasificarlo. Eso no depende solo de la visión. También requiere conocimiento conceptual y otros aspectos del procesamiento de la información, que son compatibles con otras regiones del cerebro --afirma--. Y a medida que aumenta el número de módulos, el tipo de información representada en el cerebro se vuelve cada vez más abstracta y general".

   Los científicos han tenido dificultades para comprender cómo el cerebro se organiza a sí mismo y han tratado de identificar una estructura o región que realice esa función. "La corteza prefrontal, una estructura en la parte frontal del cerebro, por ejemplo, se ha expandido dramáticamente a lo largo de la evolución humana", destaca Barbey. Como se sabe que esta región cerebral admite varias funciones de orden superior, como la planificación y la organización del comportamiento, los científicos han sugerido que la corteza prefrontal impulsa la inteligencia general.

   "Pero, en realidad, todo el cerebro, su arquitectura global y las interacciones entre los mecanismos de nivel inferior y superior, son necesarios para la inteligencia general", apunta Barbey, añadiendo que los módulos cerebrales proporcionan los bloques de construcción básicos a partir de los cuales se construyen las "redes de conectividad intrínseca" más grandes. Cada red incluye estructuras cerebrales múltiples que se activan juntas cuando una persona se involucra en una habilidad cognitiva particular.

   "Por ejemplo, la red frontoparietal se activa cuando la atención se centra en señales externas, la red de relevancia se activa cuando la atención se dirige a eventos relevantes, y la red de modo predeterminado se recluta cuando la atención se centra internamente", pone como ejemplos.

FORMACIÓN DE NUEVAS CONEXIONES PARA ACTUALIZAR NUESTROS CONOCIMIENTOS

   Las redes neuronales están formadas por dos tipos de conexiones que se cree que admiten dos tipos de procesamiento de información. "Existen las vías que codifican el conocimiento previo y la experiencia, que llamamos 'inteligencia cristalizada'. Y hay habilidades adaptativas de razonamiento y resolución de problemas que son bastante flexibles, llamadas 'inteligencia fluida", explica.

   La inteligencia cristalizada implica conexiones robustas, el resultado de meses o años de tráfico neuronal en rutas desgastadas. La inteligencia fluida implica vías y conexiones más débiles y transitorias que se forman cuando el cerebro aborda problemas únicos o inusuales.

   "En lugar de formar conexiones permanentes, estamos constantemente actualizando nuestro conocimiento previo y esto implica la formación de nuevas conexiones", afirma Barbey. Cuanto más fácilmente el cerebro forme y reforme su conectividad en respuesta a las necesidades cambiantes, mejor funcionará, plantea.

   Aunque los investigadores han sabido que la flexibilidad es una característica importante de la función cerebral humana, solo recientemente surgió la idea de que la flexibilidad proporciona la base para la inteligencia humana, dice.

   "La inteligencia general requiere tanto la capacidad de alcanzar flexiblemente los estados cercanos y de fácil acceso para respaldar la inteligencia cristalizada, como también la capacidad de adaptarse y llegar a estados de difícil acceso, para respaldar la inteligencia fluida", dice Barbey.

   "Lo que mis colegas y yo nos hemos dado cuenta es que la inteligencia general no se origina en una sola región o red cerebral. La evidencia emergente de neurociencia sugiere que la inteligencia refleja la capacidad de transición flexible entre estados de red", concluye.

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