Consejo para evitarlas

Fascitis, rotura fibrilar y contracturas, lesiones más frecuentes al correr

Tratamiento de una fascitis
Foto: CEDIDA
Actualizado 15/04/2015 16:55:46 CET

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 15 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Fisioterapeutas del servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria advierten de que las fascitis, roturas fibrilares y contracturas son las lesiones más frecuentes en la práctica del 'running', y por ello, ofrecen algunos consejos para que quienes se inician en esta práctica deportiva no sufran lesiones de gravedad.

 'RUNNING' Y LESIONES

   "Lo principal es que la persona que decida correr lo haga por diversión y como actividad de ocio; que su práctica no sea un nuevo motivo de estrés o llegue a obsesionar de forma negativa a quien lo realiza", apunta Antonio José Socas, fisioterapeuta de La Candelaria.

   Tomada la decisión, seguir algunas recomendaciones básicas desde el punto de vista preventivo ayudará a que los 'runners' puedan disfrutar de este deporte si lo incorporan a su vida cotidiana de forma gradual con metas y objetivos reales.

CONSEJOS PARA EVITAR LESIONES AL CORRER

   Hidratarse adecuadamente y comer sano son fundamentales a la hora de correr. A ello debe sumarse una planificación del entrenamiento tanto antes como después del ejercicio --calentamiento y estiramiento-- así como elegir un calzado adecuado al terreno que va a recorrerse, preferiblemente con poca dificultad técnica para los iniciados y si se practica después de cumplir 40 años, también es recomendable un chequeo médico.

   "Nuestro cuerpo, nuestro sistema musculoesquelético, funciona básicamente como un coche; si lo utilizamos generalmente para conducir a 60 kilómetros por hora, el día que forzamos su conducción a 120 kilómetros lo va a notar y probablemente se resienta", explica a modo de ejemplo.

   El ejercicio físico continuado de la carrera no planificada puede provocar lesiones por la sobrecarga del entrenamiento; desde cuestiones leves como las conocidas 'agujetas' o pinchazos de dolor, dolor de rodilla afectando a menisco o rótula, hasta daños más graves como pueden ser roturas meniscales, musculares o tendinosas, o fracturas por 'estrés'.

   Si se producen lesiones frecuentemente y la persona no ve beneficios en su práctica diaria, "quizá deba replantearse este tipo de práctica deportiva, pues posiblemente haya otros deportes que se adapten mejor a la condición física de la persona y permitan mejorar su bienestar con otras acciones igual de intensas pero con menores sobrecargas", plantea Socas.

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