Expertos piden universalizar el cribado del hipotiroidismo durante el embarazo en todo el SNS

Actualizado 27/05/2013 11:51:36 CET

MADRID, 27 May. (EUROPA PRESS) -

La alteración de las hormonas tiroideas es frecuente durante el embarazo y puede causar hipotiroidismo, un trastorno que puede tener graves consecuencias tanto para la mujer como para el feto, de ahí que desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) estudien solicitar la implantación en España de un cribado universal para todas las mujeres embarazadas.

Así lo ha apuntado el coordinador del Grupo de Trabajo de Déficit de Yodo y Disfunción Tiroidea de esta sociedad científica, Sergio Donnay, con motivo del Día Mundial de Tiroides que se celebra este sábado, 25 de mayo.

"El diagnóstico se hace con un sencillo análisis de sangre", según ha reconocido este experto en una entrevista a Europa Press, por lo que podría formar parte de las pruebas rutinarias incluidas en la cartera de servicios de atención al embarazo.

Se estima que entre el 2 y 3 por ciento de las embarazadas padece hipotiroidismo leve, en el 85 por ciento de los casos como consecuencia de la enfermedad de Hashimoto, en la que el sistema inmune ataca por error la glándula tiroides y la destruye progresivamente.

Esto entraña "serios riesgos", reconoce Donnay, ya que aumenta el riesgo de aborto espontáneo, anemia, pre-eclampsia, desprendimiento de placenta y hemorragia posparto.

Asimismo, en el bebé conlleva mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer, distress respiratorio y problemas de desarrollo y aprendizaje.

El problema, según reconoce, es que muchos síntomas (fatiga, somnolencia, dolor articular o muscular, náuseas, etcétera) se asemejen a los propios del embarazo, lo que "puede enmascarar el hipotiroidismo". De hecho, "muchos casos no se diagnostican o se detectan tarde".

CRIBADO ANTES DE LA SEMANA 10 A 12 DE EMBARAZO

El cribado universal que defiende Donnay pasaría, y que todavía está por desarrollar, se debería realizar antes de la semana 10 a 12 de embarazo. "Se hacen pruebas rutinarias a todas las embarazadas para enfermedades con menos trascendencia que las enfermedades tiroideas. Por lo que ésta sería una más", argumenta.

Así se podrían detectar precozmente todos los casos e iniciar el tratamiento, que consiste en sustituir la falta de la tiroxina (T4) por una hormona sintética que actúa exactamente como la producida por la glándula tiroides.

Otros expertos, en cambio, proponen tratar sólo a personas de riesgo aunque así, como apunta Donnay, podrían quedar sin diagnosticar una de cada tres mujeres.

Este experto ha recordado además que después del parto en torno a la mitad de las mujeres debe continuar tratándose tras el parto. Esto se debe a que alrededor del 7 por ciento de las mujeres y entre el 18 y el 25 por ciento de las que padecen diabetes desarrollan tiroiditis postparto (TPP) en el año siguiente.