Un estudio muestra que el 40% de las empresas no proporcionan ningún beneficio médico a sus empleados

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EUROPA PRESS
Publicado 27/11/2017 17:05:39CET

MADRID, 27 Nov. (EUROPA PRESS) -

El 40 por ciento de las empresas no proporcionan ningún beneficio médico a sus empleados y el 15 por ciento de los trabajadores no cuenta con ninguna cobertura, según se desprende del estudio 'Globally Mobile Individuals', realizado por la aseguradora de salud Cigna.

En este sentido, en el trabajo se ha puesto de manifiesto que el cáncer y sufrir un accidente, ambas con un 19 por ciento de adeptos, son las mayores preocupaciones en materia de salud. Además, el miedo a sufrir cualquier tipo de enfermedad oncológica sea inferior a la media general de empleados (23%) y que el tema de los accidentes sea tenido mucho más en cuenta por los empleados de movilidad internacional.

A las anteriores les sigue la intranquilidad de padecer alguna enfermedad mental como la depresión (13%), que también contrasta con la percepción general de empleados, con un porcentaje del 7% de individuos preocupados.

En caso de enfermedad grave, el 49 por ciento optaría por ser atendido en el lugar de trabajo, aunque estos datos varían según la región, nivel y coste de la atención médica disponible. En concreto, para el 26 por ciento de los empleados ubicados en Europa, Estados Unidos y África la calidad asistencial del lugar donde residen es un factor decisivo a la hora de elegir quedarse.

Respecto al 51 por ciento restante que preferiría recibir un tratamiento en su país de origen, el 2 por ciento valora, sobre todo, el hecho de estar cerca de la familia y amigos en un momento tan delicado. Estos pertenecen, sobre todo, al grupo de expatriados ubicados en Asia Pacífico y Medio Oriente.

Por otra parte, la seguridad laboral es otra de las grandes preocupaciones de las personas con movilidad internacional, ya que uno de cada cinco empleados teme perder su trabajo. La principal razón de que este aspecto se haya convertido en una de las principales inquietudes es que muchos de los empleados expatriados querrían permanecer en su país de destino muchos años más.

Este es el caso de los encuestados residentes en Estados Unidos, dado que más de la mitad llevan viviendo allí más de siete años y, de estos, el 64 por ciento quiere quedarse permanentemente. Del mismo modo, un 19 por ciento de los empleados expatriados se siente solo, porcentaje que aumenta hasta el 25 por ciento el caso de estar soltero o no vivir acompañado.

A todo ello se añade la falta de seguridad que sienten muchos de estos empleados, puesto que un tercio reconoce tener mayor sensación de inseguridad respecto al año pasado debido a la agitación política y a otros factores macroeconómicos. Una sensación que aumenta en los expatriados residentes en Estados Unidos (42%) y África (31%).

BÚSQUEDA PROACTIVA DE UN FUTURO LABORAL EN EL EXTRANJERO

Cada vez más individuos buscan proactivamente un nuevo futuro laboral en el extranjero y, de hecho, según refleja el estudio, la mayoría de expatriados (33%) buscaron un puesto que tuviese entre sus condiciones el traslado a otro país. Un porcentaje que sube en el caso de los destinados a Oriente medio (44%) o Europa (35%).

El resto tuvieron que marcharse por orden de su empresa (19%), fueron reclutados por una compañía local (15%), encontraron trabajo después de que su pareja fuese destinada a otro país (12%) o consiguieron su empleo gracias a la ayuda de una universidad o escuela de negocios (7%).

Por otra parte, y de acuerdo a los resultados del estudio, realizado a partir de 2.003 entrevistas 'on line' a empleados expatriados de entre 25 y 59 años, a la hora de decidir marcharse, lo que más les atrajo fue la experiencia internacional que ganarían trabajando en el extranjero (74%), la posibilidad de mejorar su calidad de vida (71%) y la oportunidad de salir de la monotonía y vivir una nueva aventura (70%), tanto a nivel personal como laboral.

Ahora bien, tres de cada cuatro empleados expatriados están felices con su vida actual en el extranjero porque han mejorado sus perspectivas laborales (70%) y situación económica (63%) y, según reconocen, tienen acceso a una asistencia sanitaria de calidad (61%).

A parte de la cuestión económica y la mejora de la carrera profesional, el 82 por ciento reconoce que ha construido muy buenas relaciones laborales con los compañeros de trabajo, y el 73 por ciento con los supervisores.

El 64 por ciento también afirma tener una carga de trabajo razonable y el 56 por ciento destaca la oportunidad de aprender más y crecer laboralmente. Unos datos que contrastan mucho si se comparan con la población trabajadora en general, con una percepción media diez puntos porcentuales inferior a la de estos empleados.

Aunque los empleados expatriados están satisfechos con la experiencia de trabajar en el extranjero (salarios más altos y otro estilo de vida), su índice de bienestar es peor que el de la población trabajadora general, con una puntuación de 61,5/100, es decir, 1,8 puntos menor a la de un empleado corriente.

No obstante, según reconocen, hay algunos aspectos a mejorar como, por ejemplo, la situación financiera. Concretamente, las personas globalmente móviles siguen sin tener una buena situación económica, o al menos no tanto como a ellos les gustaría y menos de un tercio de los encuestados están satisfechos.

También son negativos en cuanto a sus finanzas futuras porque solo el 13 por ciento siente que tiene suficiente dinero para la jubilación, y únicamente el 12 por ciento asegura disponer de seguridad financiera en caso de inhabilitación laboral.

Otro de los "grandes problemas" es el tiempo que se dedica a la familia y la preocupación por los seres queridos. De hecho, la evaluación de esta situación es incluso inferior a la de la salud, con un 56,7/100. Y es que, únicamente el 28 por ciento de los encuestados está satisfecho con el tiempo que pasa con su familia. En concreto, los pertenecientes a los sectores de la educación, manufacturas, bienes de consumo, industria farmacéutica, venta al por menor, hostelería y construcción son los que peor lo llevan.