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¿Entienden algo los bebés cuando les hablas?

Bebe
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / CG
Actualizado 21/11/2017 13:59:58 CET

   MADRID, 21 Nov. (EUROPA PRESS) -

   El significado detrás de chillidos, lloros y gemidos de los bebés puede frustrar y confundir a los nuevos padres privados de sueño. Pero a una edad en que los bebés aún no nos pueden hablar con palabras, ya son ávidos estudiantes de lenguaje, según revela un estudio, cuyos detalles se publican este lunes den 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

   "Aunque no hay muchas señales claras de conocimiento del lenguaje en bebés, el lenguaje definitivamente se está desarrollando de manera fuerte bajo la superficie", afirma Elika Bergelson, profesora asistente de Psicología y Neurociencia en la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, y autora de un estudio de 2012 que muestra que los niños de seis a nueve meses ya tienen una comprensión básica de las palabras de los alimentos y las partes del cuerpo.

   En un nuevo informe, su equipo utilizó un software de seguimiento ocular para mostrar que los bebés también reconocen que el significado de algunas palabras, como coche y cochecito, son más similares que otros, como coche y zumo. Al analizar grabaciones caseras, el equipo descubrió que el conocimiento de las palabras de los bebés se correlacionaba con la proporción de tiempo que oían a las personas hablar sobre objetos en su entorno inmediato.

   "Incluso, en las primeras etapas de la comprensión, los bebés parecen saber algo sobre cómo las palabras se relacionan entre sí --apunta Bergelson--. Y ya a los seis meses, los aspectos medibles de su entorno familiar predicen cuánto de este nivel temprano de conocimiento tienen. Existen seguimientos claros para el posible trabajo de intervención con niños que podrían estar en riesgo de retrasos o deficiencias en el lenguaje".

   Para medir la comprensión de palabras, Bergelson invitó a los bebés y sus cuidadores a un laboratorio equipado con una pantalla de ordeandor y algunas otras distracciones infantiles. A los bebés se les mostraron pares de imágenes relacionadas, como un pie y una mano, o sin relación, como un pie y un cartón de leche. Para cada par, se pidió al cuidador (que no podía ver la pantalla) que nombrara una de las imágenes mientras un dispositivo de seguimiento de ojos seguía la mirada del bebé.

NO APRENDEN EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS EN TODA REGLA

   Bergelson descubrió que los bebés pasaban más tiempo mirando la imagen que se nombraba cuando las dos imágenes no guardaban relación alguna que cuando estaban vinculadas. "Puede que no sepan el significado adulto de una palabra en toda regla, pero parecen reconocer que hay algo más similar sobre el significado de estas palabras que aquellas otras palabras", destaca la investigadora.

   Esta experta quería investigar cómo el rendimiento de los bebés en el laboratorio podría estar relacionado con el habla que escuchan en casa. Para echar un vistazo a la vida cotidiana de los bebés, envió a cada cuidador a casa con un chaleco de bebé colorido con una pequeña grabadora de audio y les pidió que usaran el chaleco para grabar el audio del bebé durante todo un día. También emplearon pequeños sombreros equipados con grabadoras de vídeo del tamaño de un lápiz labial para recopilar vídeos de una hora de cada bebé interactuando con sus cuidadores.

   Al examinar las grabaciones, Bergelson y su equipo clasificaron y tabularon diferentes aspectos del habla a los que los bebés estaban expuestos, incluidos los objetos nombrados, en qué tipo de frases ocurrieron, quién los dijo y si los objetos nombrados estaban presentes y atendidos. "Resultó que la proporción del tiempo que los padres hablaron sobre algo cuando realmente estaba allí para ser visto y aprendido se correlacionaba con la comprensión general de los bebés", resume Bergelson.

   Por ejemplo, según Bergelson, si un padre afirma: "Aquí está mi pluma favorita", mientras sostiene un bolígrafo, el bebé podría aprender algo sobre bolígrafos según lo que puede ver. Por el contrario, si un padre dice: "Mañana vamos a ver a los leones en el zoológico", es posible que el bebé no tenga ninguna pista inmediata que le ayude a entender qué significa león.

   "Este estudio es un primer paso emocionante para identificar cómo los niños pequeños aprenden palabras, cómo se organiza su léxico inicial y cómo el lenguaje que escuchan en el mundo que los rodea les da forma o les influye", afirma Sandra Waxman, profesora de Psicología en la Universidad Northwestern, que no participó en el estudio.

   Pero, Waxman advierte que es demasiado pronto en la investigación para sacar conclusiones sobre cómo los cuidadores deberían estar hablando a los bebés. "Antes de que alguien diga 'esto es lo que los padres deben estar haciendo', necesitamos más estudios para descubrir cómo la cultura, el contexto y la edad del bebé pueden afectar su aprendizaje", afirma.

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