Diferencias en la piel de los niños que sufren maltrato o abusos sexuales

Asociación Para La Sanación Y Prevención Del Maltrato Infantil
ASPASI - Archivo
Actualizado 14/05/2018 12:07:19 CET

   MADRID, 14 May. (EUROPA PRESS) -

   Un 90 por ciento de los niños maltratados presenta lesiones cutáneas (quemaduras, hematomas, erosiones, ampollas, laceraciones o mordeduras), si bien sólo un 5 por ciento de los casos de abuso sexual en menores se manifiesta algún tipo de daño en la piel, según ha informado el jefe de Sección de Dermatología Pediátrica del Hospital Universitario de La Paz de Madrid, Raúl de Lucas, durante el 46 Congreso Nacional de Dermatología y Venereología, organizado por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

   "Cuando un dermatólogo observa en la piel de un paciente lesiones que no se adaptan a los patrones típicos de las dermatosis habituales, deben saltar las alarmas, ya que podemos encontrarnos con que dichas lesiones sean la manifestación de un abuso o maltrato", ha añadido.

   Tanto en las consultas de Dermatología como en la Medicina, en general, los expertos tienen que estar alerta para identificar distintos tipos de abusos. Este maltrato puede presentarse de forma indirecta, bien cuando se habla de negligencia o abandono en los cuidados (falta de higiene o desnutrición), o bien en casos de autolesiones en menores víctimas de abuso físico, emocional o sexual.

   En este punto, el doctor ha informado de que algunos estudios han puesto de manifiesto que el 75 por ciento de las víctimas de abuso sexual son niñas, situándose la edad de mayor vulnerabilidad entre los 7 y los 13 años. "Sin duda, factores sociales como la pobreza, la exclusión, las adicciones, o la violencia de género, favorecen la aparición de esta terrible realidad que, nosotros, los dermatólogos, tenemos la oportunidad y la obligación de denunciar", ha enfatizado De Lucas.

   Ahora bien, según ha alertado, al menos entre el 31 y el 58 por ciento de los niños de 14 años o menos que presentan verrugas anogenitales han sufrido abuso sexual, demostrándose que los casos de VPH genital se detectan con una frecuencia significativamente mayor en las víctimas de abuso sexual probado, probable y posible, respecto a los pacientes sin sospecha. Además, enfatiza, la infección oftálmica por 'N. Gonorrhoeae' en bebés mayores de un año o por 'C. Trachomatis' en niños de más de tres, puede indicar que están siendo víctimas de un abuso sexual.

¿CÓMO ACTUAR ANTE UN POSIBLE MALTRATO O ABUSO SEXUAL A MENORES?

   "En la mayoría de los casos la familia es la primera en sospechar del posible maltrato o abuso sexual, seguida por nosotros, los profesionales sanitarios. Así, la sospecha parte, la mayoría de las veces, del relato del niño y de los indicios físicos, frecuentemente localizados en la piel o en las mucosas", ha explicado De Lucas.

   Los médicos deben informar a la autoridad competente, mediante una notificación al juzgado de menores, cuando se presenten las siguientes circunstancias: si se aporta una denuncia previa (presente o no lesiones el paciente); haya evidencia de lesiones moderadas-severas que sugieran abuso sexual (refiera el paciente o no la agresión); se dé la convicción de que realmente existió un abuso sexual o el relato sea creíble (haya o no lesiones físicas). En los casos en los que se requiera una protección inmediata, se debe notificar al juez de guardia sobre la situación.

   "No debemos limitarnos a los indicios físicos, sino observar el entorno del paciente, su situación familiar, social y mental, ya que la clave, en muchas ocasiones, está en la suma de todos estos aspectos. En definitiva, debemos pensar, estudiar, sospechar, informar, notificar y, por supuesto, mostrar total intolerancia ante estas situaciones", ha zanjado el experto.