Descubren una conexión en el intestino entre los compuestos químicos de la dieta y las enfermedades inflamatorias

Intestino
HEY PAUL STUDIOS - Archivo
Publicado 18/05/2018 10:38:35CET

MADRID, 18 May. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigadores internacionales, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto una conexión entre la presencia en el intestino de algunos compuestos químicos procedentes de la dieta y de la microbiota y las enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

Estas patologías tienen una elevada incidencia (sólo en Europa se estima que afectan a 2,6 millones de personas) y, según han mostrado diversos estudios epidemiológicos, además del factor genético, existen también otros factores ambientales que intervienen en su aparición.

Uno de ellos, como indica el nuevo trabajo, que ha sido publicado en la revista 'Cell', se atribuye a la presencia en el intestino de algunos compuestos aromáticos heterocíclicos que presentan un anillo de oxazol en su estructura.

En concreto, los científicos han evaluado la actividad de diferentes compuestos que contienen estructuras de oxazol sobre células y sobre modelos animales. Entre esos compuestos químicos hay algunos componentes de alimentos, productos de uso agrícola y compuestos derivados de las microcinas, producidas por las bacterias del sistema digestivo, como la microcina B17, una toxina peptídica que produce la bacteria 'E. coli' para defenderse de otras bacterias intestinales.

Según los resultados, algunos de estos compuestos desencadenan un proceso inflamatorio que altera la respuesta inmunitaria, a través de una serie de mecanismos biológicos que han sido caracterizados en esta investigación, y que puede ser significativo en el desarrollo de la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn en personas.

"El trabajo abre muchas y nuevas preguntas. El hecho de que los derivados de las microcinas, producidas por la microbiota intestinal, estén ligados a la inflamación enlaza con los numerosos estudios que apuntan al papel que tiene la microbiota sobre el sistema inmunitario en el desarrollo de enfermedades", ha explicado el investigador del Instituto de Química Avanzada de Cataluña del CSIC, Amadeu Llebaria.

ACTIVACIÓN Y DESACTIVACIÓN DEL SISTEMA INMUNE

Asimismo, según los resultados, entre los mecanismos desencadenados por estos compuestos oxazólicos que conducen a la inflamación está la activación de la enzima IDO-1, que oxida el triptófano, un aminoácido esencial, y produce una serie de moléculas que regulan la activación y desactivación del sistema inmune.

De hecho, los investigadores han visto que algunos oxazoles activan la IDO-1 induciendo una sobreproducción de moléculas procedentes de la oxidación del triptófano, que afectan a otros receptores como el Ahr, y que finalmente alteran negativamente un mecanismo inmunitario protector de las células epiteliales del intestino.

"Este dato es también revelador porque numerosos cánceres poseen una alta actividad de IDO-1 y la inhibición de esta enzima se está investigando en inmuno-oncología en nuevas terapias contra diferentes tipos de cáncer en combinación con anticuerpos", ha añadido la también investigadora del Instituto de Química Avanzada de Cataluña del CSIC, Carme Serra.

No obstante, a pesar de las expectativas, estos tratamientos no han mostrado eficacia. "Muchos ensayos han fracasado en fases clínicas muy avanzadas por causas desconocidas. El descubrimiento de que estos compuestos con oxazol, que pueden estar llegando a través de la dieta y de la microbiota, están activando la enzima IDO-1 podría tener su relevancia en la baja eficacia de las inmunoterapias combinadas en algunos pacientes. Son factores cuya influencia no se conoce bien, que no se controlan y que pueden ser determinantes en los tratamientos clínicos", ha zanjado Llebaria.