Publicado en 'Cell'

Descubren cómo los cánceres pueden evadir el tratamiento

Actualizado 19/01/2015 17:16:48 CET

MADRID, 19 Ene. (EUROPA RESSS) -

   Una nueva investigación de expertos de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, cuyos resultados se publican en la edición de este jueves de 'Cell', revela la manera en la que el cáncer evade los medicamentos: mediante su inflitración a través de la puerta trasera de las células.

   Se han diseñado fármacos para mantener las células de cáncer a raya, evitando su crecimiento, supervivencia y propagación, pero tras los ensayos clínicos, científicos y desarrolladores de medicamentos han visto cómo el cáncer vence a los fármacos.

   Los medicamentos funcionaban como se suponía, apagando el departamento de recepción celular, el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), en el que muchos cánceres se desarrollan, pero aún así los fármacos no logran detener el cáncer en la mayoría de los pacientes.

   Fue Xiaojun Tan, estudiante graduado en el laboratorio de Richard A. Anderson, profesor de Farmacología de la Universidad de Wisconsin-Madison, comenzó a resolver el caso después de una inesperada observación que hizo mientras estudiaba los lugares dentro de las células donde se puede encontrar EGFR se puede encontrar.

Su investigación posterior reveló cómo el cáncer estaba esquivando los medicamentos: infiltrándose por la puerta de atrás celular. "Lo que vemos aquí es bastante diferente --señala Tan--. Es una estrategia alternativa para promover la supervivencia de las células del cáncer".

   Aunque los fármacos estaban haciendo lo que se mostró en estudios de laboratorio, es decir, inactivar EGFR, Tan encontró que las células cancerosas también son capaces de emplear la forma inactiva para prosperar. Los hallazgos podrían tener un enorme impacto en la salud humana y un gran impacto económico para los investigadores que desarrollan fármacos, según Anderson.

   En las células normales, las funciones de EGFR benefician a la célula. Pero en un gran número de tipos de cáncer, desde el cáncer de ovario y de piel más comunes a raros cánceres agresivos como el glioblastoma en el cerebro, el gen que controla EGFR se reprograma y se genera mucho EGFR, lo que lleva a un crecimiento sin control de células y la propagación del cáncer.

"Cientos de miles de pacientes cada año tienen tumores adictos a EGFR --subraya Anderson--. Tiene implicaciones para millones de pacientes de cáncer en todo el mundo". Tan y sus coautores de UW-Madison, Narendra Thapa y Yue Sun, encontraron que EGFR inactivo está, inesperadamente, implicado en un proceso llamado autofagia, que literalmente significa autoalimentación.

   Las células sanas utilizan la autofagia como fórmula de apretarse el cinturón molecular durante tiempos de sequía, cuando los recursos son escasos o cuando la célula está estresada. En esencia, la célula consume su contenido no esencial pero energéticamente costoso en un movimiento de supervivencia.

   Las células cancerosas también lo utilizan para sobrevivir en condiciones de estrés, como las que pueden experimentar cuando se encierran herméticamente en el medio de un tumor. Tan descubrió que las células de cáncer con exceso de EGFR también tienen altos niveles de otra proteína, LAPTM4B, que acompaña a EGFR inactivo hasta el lugar dentro de las células donde comienza la autofagia.

   Una vez allí, el EGFR inactivo puede ayudar a desencadenar una cascada de cambios celulares que desencadena la autofagia para promover la supervivencia de las células del cáncer. Es la primera vez que se implica LAPTM4B en la iniciación de la autofagia, dice Anderson, a pesar de que el estudio muestra que no es necesario EGFR para desencadenar la cascada si el EGFR inactivo encuentra otro medio de llegar a la maquinaria de la autofagia.

   Estos hallazgos sugieren que, para detener el cáncer, los medicamentos originales, desarrollados para inactivar EGFR, podrían combinarse con fármacos que bloquean la autofagia para dar un doble golpe que cierre al cáncer las puertas delantera y trasera, por la que se cuela sigilosamente.

"Prevemos que podría ser una manera increíblemente eficaz de tratamiento del cáncer", dice Anderson, quien apunta a dos tipos de fármacos que ya existen y tienen la aprobación de la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés). "Podría tener potencialmente un impacto muy rápido en el tratamiento del cáncer", adelanta.

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