¿Cómo debo dar el pecho durante el verano? Consejos para evitar la deshidratación

Lactancia materna: invertir en futuro
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Publicado 02/08/2018 14:17:45CET

MADRID, 2 Ago. (EUROPA PRESS) -

Hipoactividad o irritabilidad, sensación de sequedad en piel y mucosas, disminución de la cantidad de orina, que además suele ser de color más intenso y olor más fuerte, son signos de deshidratación en bebés, según los especialistas del Hospital de Manises, Valencia.

En su contrario, los expertos han resaltado que "un bebé bien hidratado está activo, contento, con las mucosas húmedas, con la piel turgente y realizan orina clara y en cantidad normal".

Todo ello en marco de que durante el verano aumenta el calor, la humedad, los desplazamientos por viajes, la exposición al sol, una mayor sudoración o los cambios en los horarios; unas circunstancias que pueden repercutir en los hábitos de la madre y el bebé que se alimenta de leche materna.

"Durante el verano, la madre lactante debe estar muy atenta a la sensación de sed y debe hidratarse de forma frecuente y mantener una alimentación saludable, rica en productos frescos y de temporada, con una oferta variada en todo tipo de alimentos. También hay que estar muy vigilantes con el bebé, ofreciéndole el pecho frecuentemente y dándole de amamantar a demanda", ha señalado la especialista en pediatría de la Unidad de Cuidados Intermedios Pediátricos y Neonatales del Hospital de Manises, Blanca Garrido.

Por ello, durante estos meses se debe se debe aumentar la demanda de las tomas, y hay que ofrecerles el pecho con frecuencia, sobre todo a los bebés más pequeños.

Además, la leche es todo el aporte que necesitan los bebés para hidratarse, debido a que la leche materna tiene un porcentaje de agua de aproximadamente un 85 por ciento por lo que el bebé que toma lactancia materna en exclusiva a demanda no necesita aporte de agua extra.

Asimismo, han querido recordar que cuando se inicia la introducción de nuevos alimentos, la lactancia materna sigue siendo la fuente principal de agua, pero sí que se sugiere ofrecer agua tras las tomas de alimentos diferentes al pecho.

REFRIGERAR LA LECHE SI NO SE USA EN 24-48 HORAS

De igual modo, hay que buscar lugares frescos y a la sombra para amamantar al bebé, evitando que el lactante reciba el contacto directo del aire acondicionado o el ventilador. Hay ciertas posturas, como dar el pecho recostada con el bebé al lado o ponerlo en posición de 'balón de rugby' con el bebé apoyado sobre un cojín o almohada, que permiten amamantar sin un contacto cuerpo a cuerpo tan estrecho y pueden resultar más cómodas en los días de mucho calor.

Por último, los especialistas recomiendan refrigerar la leche materna si no se va a usar en la hora siguiente a su extracción y congelar la leche en envases de uso alimentario si no se va a usar en unas 24-48 horas aproximadamente.

En el momento de congelarla, se debería hacer en envases pequeños (máximo 120-150 ml) para poder descongelar de forma gradual según se necesite para cada toma, evitando desperdiciar leche materna. Si han pasado más de dos horas después de la descongelación, y no se ha usado, hay que desecharla.