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A largo plazo pueden aparecer cardiopatías tóxicas

El consumo de cocaína triplica el riesgo de infarto

Cocaína
Foto: NEO TOKIO/WIKIMEDIA COMMONS
Actualizado 31/07/2014 14:47:27 CET

MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Las personas que consumen cocaína tienen hasta tres veces más infartos que la población no consumidora de esta sustancia, según una investigación llevada a cabo por la Universidad de Sevilla y el Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.

   El estudio, que ha sido publicado en la última edición de 'Revista Española de Cardiología (REC)', estudió un total de 5.475.325 pacientes ingresados mayores de 18 años de 87 hospitales españoles durante el período de 2008 al 2010. Entre los ingresos hubo 24.126 pacientes con dependencia o abuso a la cocaína y un total de 79.076 casos de Infarto Agudo de Miocardio (IAM). Según el análisis, los pacientes con trastorno por consumo de cocaína alargan la estancia hospitalaria una media de 1,5 días y aumentan el coste de la misma una media de 382 euros.

   Además, "existe una relación directa entre la edad en la que se consume cocaína y la incidencia del infarto", ya que mientras que la presencia de infartos en la franja de edad de 35 y 44 años es del doble que entre los no consumidores de cocaína, en las personas de 45 a 54 años se triplica y en la de 55 a 64 años se quintuplica, explica el responsable del Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Universitario Virgen Macarena, Miguel Gili Miner, añadiendo que "el aumento de infartos a mayor edad y consumo de cocaína es debido tanto al efecto nocivo del consumo prAolongado de esta sustancia como a la presencia de mayores comorbilidades".

   "Tras el consumo prolongado de cocaína pueden sufrirse muchos trastornos agudos y aparecer lesiones crónicas, incluyendo cardiopatías tóxicas, que empeoran el pronóstico de estos pacientes", apunta el experto.

37 AÑOS, EDAD MEDIA DE LOS INGRESADOS POR TRASTORNO POR ESTE CONSUMO

   Los resultados del estudio revelan también que los pacientes ingresados con trastorno por consumo de cocaína son más jóvenes que los que no sufren esa adicción (de media tienen una edad de 37 años), principalmente se trata de hombres (el 78%), que presentan mayor prevalencia de hepatopatías, sida, pérdida de peso y depresión pero tienen menos incidencia de otras enfermedades asociadas al riesgo cardiovascular (como obesidad, hipertensión, arritmias o diabetes), un hecho que puede explicarse al tratarse de personas jóvenes.

   La cocaína está asociada al desarrollo de insuficiencia cardíaca. Esta sustancia estimula el sistema nervioso simpático aumentando su sensibilidad a la noradrenalina e incrementando la concentración de adrenalina hasta cinco veces por encima de los niveles normales, promueve la liberación de endotelina-1 (un potente vasoconstrictor), e inhibe la producción de ácido nítrico  (el principal vasodilatador). Además, favorece la trombosis coronaria, activando las plaquetas y favoreciendo su agregación.

   Según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, actualmente España es, después del Reino Unido, el país europeo con mayor prevalencia de consumo de cocaína entre los 15 y los 64 años de edad y es que un ocho por ciento la ha consumido alguna vez. El consumo de esta sustancia es "especialmente preocupante" en la franja de edad entre los 15 y los 34 años en la que un 5,5 por ciento afirma haberla consumido durante el último año y un dos por ciento durante el último mes.

CONSUMO SIMULTÁNEO DE COCAÍNA Y OTRAS DROGAS

   La poliadicción a distintas sustancias es un problema común entre los pacientes que presentan trastornos a causa del consumo de droga. Tras el estudio se detectó que de los pacientes que eran hospitalizados con trastornos por consumo de cocaína, un 59 por ciento eran adictos al tabaco, un 50 por ciento al alcohol, un 36 por ciento al cannabis y un 33 por ciento a los opiáceos.

   "El consumo simultáneo de cocaína y tabaco aumenta la frecuencia cardíaca, la energía de contracción y la presión arterial, incrementando la demanda de oxígeno mientras, a causa de la vasoconstricción, disminuye el aporte de oxígeno", explica Miner.

   Por otro lado, el consumo simultaneo de cocaína y alcohol "produce cocaetileno que potencia los efectos tóxicos de la cocaína y bloquea las terminaciones nerviosas" y concluye que "lo ideal sería tratar al paciente con intervenciones breves o mediante la deshabituación de sus adicciones en centros especializados, incluyendo el tabaco, ya que se ha demostrado que estas actividades son eficaces en la prevención de nuevos casos de infarto agudo de miocardio".

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