Chanclas, sandalias y largas caminatas por la arena provocan fascitis plantar y patologías del pie

Pies hinchados, pie
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Publicado 13/08/2018 14:32:12CET

MADRID, 13 Ago. (EUROPA PRESS) -

El uso de calzado veraniego, como por ejemplo chanclas, sandalias y zapatos con poca sujeción, incrementa el riesgo de sufrir fascitis plantar y otras patologías que pueden causar dolor, no sólo en los pies sino también en la rodilla, la cadera o la espalda, según los equipos de Podología y Fisioterapia de iQtra Medicina Avanzada.

Asimismo, estos expertos aseguran que el número de pacientes con estos síntomas se incrementa notablemente al final del verano. "La mejor arma contra la fascitis plantar es la prevención, y elegir un buen calzado es clave. El calzado más apropiado ha de aportar sujeción al pie y tener la máxima amortiguación en la suela, que no debe tener un diseño excesivamente irregular que obligue a cambiar la pisada", ha declarado Santiago Antón, especialista en Podología Deportiva y Biomecánica de la clínica iQtra Medicina Avanzada.

En concreto, la fascitis plantar se produce por un exceso de tensión en la banda que une el tobillo con la base de los dedos del pie, la fascia plantar. El dolor en la planta -que junto a la rigidez en la parte inferior del talón es el síntoma más frecuente- puede llegar a ser debilitante si no se pone remedio, han explicado los expertos.

Junto a las metatarsalgias y las lesiones dérmicas -callos, durezas-, está entre los motivos de consulta más frecuentes al podólogo al final del verano, han asegurado. Pero, además, las chanclas o las sandalias no están diseñadas para caminar largas distancias, y su uso debe ser limitado y alternarse con otros tipos de calzado que protejan mejor al pie.

"Con las chanclas o sandalias planas, los dedos están en constante tensión para no perder el calzado en cada pisada, y esa sobrecarga constante de la fascia reduce su elasticidad, provocando rigidez y, consecuentemente, generando una inflamación. Por eso, todo calzado abierto debe tener una cincha o tira en la parte del talón y no ser totalmente plano", ha señalado Luis García López, coordinador del equipo de Fisioterapia y Osteopatía de iQtra Medicina Avanzada.

No sólo los hábitos playeros son los que hacen que se incremente el número de pacientes afectados por la fascitis plantar, las metatarsalgias, la bursitis, y lesiones musculares derivadas de una contractura o una dilatación del pie por el calor. El uso prolongado de sandalias de tacón alto, superior a los 5 centímetros, están detrás de muchos de estos casos.

"Cuando no hay alternativa y se ha de lucir el taconazo, el más llevadero es el que tiene cuña en la parte delantera de la sandalia o una barra metatarsal para descargar peso sobre las cabezas de los metatarsos y los dedos. Si la sandalia no lo incluye, un zapatero profesional se lo puede poner", apunta el fisioterapeuta de iQtra Luis García López.

¿CÓMO PREVENIRLO?

Los expertos han recomendado elegir un calzado que aporte sujeción, amortiguación y curvatura, y tratar en el podólogo las lesiones dérmicas del pie antes del cambio de calzado, ya que rozaduras, callos o durezas obligan a modificar la pisada y someter al pie a excesiva tensión.

Trabajar la movilidad, la flexibilidad y la propiocepción con ayuda del fisioterapeuta para fortalecer y entrenar el pie, y alternar diferentes tipos de calzado a lo largo del día, son otros de los consejos para evitar las patologías del pie.

Asimismo, han aconsejado realizar un automasaje en la planta y los dedos del pie tras el ejercicio, y favorecer la circulación sanguínea descansando los pies en alto y con la aplicación de frío local después de correr o caminar.