Para nuestro cerebro lo normal no existe

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Publicado 23/02/2018 8:26:35CET

   MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

   No hay nada de malo en ser un poco raro. Debido a que pensamos en los trastornos psicológicos en un continuo, podemos preocuparnos cuando nuestras propias formas de pensar y comportarnos no coinciden con nuestra idea idealizada de la salud. Pero cierta variabilidad puede ser saludable e incluso adaptativa, aunque también puede complicar los intentos de identificar marcadores estandarizados de patología, dicen investigadores en una revisión publicada este martes en 'Trends in Cognitive Sciences'.

   "Yo diría que no hay una norma fija --afirma el psicólogo clínico y autor principal Avram Holmes, de la Universidad de Yale, en Estados Unidos--. Hay un nivel de variabilidad en cada uno de nuestros comportamientos". La variación saludable es la materia prima de la que se alimenta la selección natural, pero existen muchas razones por las cuales la evolución podría no llegar a una versión aislada y perfecta de un rasgo o comportamiento. "Cualquier comportamiento no es únicamente negativo o únicamente positivo. Existen beneficios potenciales para ambos, dependiendo del contexto en el que te encuentres", apunta.

   Por ejemplo, a menudo se piensa negativamente en la búsqueda impulsiva de sensaciones, la disposición a asumir riesgos para tener experiencias nuevas y emocionantes que tienen sus raíces en nuestra historia evolutiva como recolectores. El aumento de la búsqueda de sensaciones se asocia con cosas como el abuso de sustancias, la delincuencia, el comportamiento sexual de riesgo y las lesiones físicas.

   "Pero si se le da la vuelta y se mira a los posibles resultados positivos, esos mismos individuos también pueden prosperar en entornos complejos y bulliciosos en los que es apropiado que tomen riesgos y busquen emociones", dice. A menudo tienen más apoyo social, son más extrovertidos y hacen más ejercicio.

   Lo mismo es cierto para la ansiedad. "Es posible que estés más inhibido en situaciones sociales y que te resulte más difícil construir amistades --dice Holmes--. Sin embargo, esa misma ansiedad, si lo piensas en un lugar de trabajo, es lo que te motiva a prepararte para hacer una gran presentación. Si estás en la escuela, esa es la misma ansiedad que te motiva a estudiar para un examen". También señala que tenemos más control sobre los contextos en los que tendemos a pensar que lo hacemos, lo que significa que es muy posible terminar en un entorno que favorezca la forma en que funciona nuestro cerebro.

CONSIDERAR MÚLTIPLES FENOTIPOS SIMULTÁNEAMENTE

   Pero si la variación en cualquier rasgo es normal, surgen preguntas acerca de qué es lo que lo convierte en un comportamiento desordenado y lo que enfatiza que es un fenómeno real. "Puede ser que si te centras en un único fenotipo, no hay una línea específica que separe la salud de la enfermedad, y debemos considerar múltiples fenotipos simultáneamente", afirma.

   Esto hace que sea mucho más complicado tratar de encontrar biomarcadores para enfermedades psicológicas, algo en lo que Holmes ha trabajado a lo largo de su carrera. El enfoque habitual es descomponer un trastorno en sus componentes, encontrar un marcador genético asociado específico o un proceso biológico para una determinada pieza, y luego buscar ese marcador o proceso en la población general para ver si puede predecir el trastorno. El problema, dice, es que "un único fenotipo aislado nunca será necesario ni suficiente para causar una enfermedad".

   "Lo que queremos tratar de hacer es construir enfoques multivariados que consideren múltiples dominios del comportamiento humano de forma simultánea, para ver si podemos aumentar nuestro poder para predecir resultados finales para la gente", dice. En los últimos años, se han recopilado grandes conjuntos de datos de código abierto que pueden utilizarse en estos esfuerzos, pero Holmes señala que el trabajo requerirá casi con certeza la colaboración entre diferentes laboratorios e instituciones, algunas de las cuales ya están en marcha.

   Sin embargo, lo que esto significa es que realmente no es apropiado pensar en nosotros mismos en términos de un rasgo único que sea bueno o malo, saludable o no saludable. "Es un problema más amplio con nuestra sociedad --argumenta--, pero todos nos estamos esforzando hacia algún ideal arquetípico artificial, ya sea físico, juvenil o de inteligencia o personalidad. Pero debemos reconocer la importancia de la variabilidad, tanto en nosotros mismos como en las personas que nos rodean".