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27 de noviembre: Día de la Dermatitis Atópica

Los cambios bruscos de temperatura y la calefacción agravan los síntomas de la dermatitis atópica en los niños

Piles atópicas
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Publicado 25/11/2016 12:23:09CET

MADRID, 25 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los cambios bruscos de temperatura y las calefacciones agravan los síntomas de la dermatitis atópica, según ha avisado la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) con motivo de la celebración, este domingo, del Día de la Dermatitis Atópica.

Se trata de la patología crónica de la piel más frecuente en niños, caracterizada por sequedad, lesiones inflamatorias con enrojecimiento y prurito o picor. Además, puede causar inflamación y un agravamiento de las heridas debido al rascado.

"Estos síntomas se incrementan y son más notables en los meses de otoño e invierno debido al frío y al uso de la calefacción. Aparece más fácilmente en personas atópicas, que son aquellas con facilidad para desarrollar enfermedades alérgicas de cualquier tipo, aunque puede aparecer en cualquiera", ha advertido la coordinadora del Grupo de Trabajo de Dermatitis Atópica y Alergia Cutánea de la SEICAP, Mercedes Escarrer.

En los niños más pequeños, añade, los síntomas suelen aparecer de manera más frecuente en las mejillas, el cuello, la parte externa de los brazos, las muñecas, el dorso de las manos, los muslos o los pies. Asimismo, a medida que crecen, añade, se suelen concentrar en las flexuras de los codos y rodillas, el cuello, los pies y las manos.

"Suelen ser bastante molestos, ya que el picor puede producir desazón, irritabilidad, alteraciones del sueño o cambios en el carácter. Por otro lado, las lesiones pueden llegar a ser extensas y profundas y causar dolor", ha explicado la experta.

DESENCADENANTES DE LOS BROTES

Los desencadenantes más frecuentes de los brotes suelen ser artículos de aseo personal que irritan la piel si no son específicos para pieles atópicas, así como prendas de vestir de lana o acrílicas, la presencia de ácaros del polvo doméstico, los cambios bruscos de temperatura y el estrés.

Ahora bien, en ocasiones, algunos alimentos pueden producir brotes pero solo en aquellos niños que también tienen alguna alergia alimentaria. Los alimentos más frecuentes en estos casos, sobre todo en lactantes, son la leche y el huevo.

Entre las recomendaciones para prevenir la aparición de brotes se encuentran llevar ropa de tejidos naturales como algodón o lino, lavarla sin suavizante y con jabones no detergentes, utilizar jabones suaves, con pH ácido o neutro para el baño, hacer baños cortos o mantener la casa limpia de polvo. Además, la experta ha subrayado la importancia de educar en estos cuidados a los niños para que mantengan su piel protegida de los agentes externos.

El tratamiento en caso de brote incluye la toma de antihistamínicos para atajar cuanto antes el picor, frenar la inflamación y evitar la aparición de infección. También se utilizarán cremas con inmunomoduladores y corticoesteroides e hidratantes ya que la piel atópica es seca y tiende a deshidratarse, por lo que incluso debe usarse de manera preventiva.

"En caso de niños con sintomatología muy severa o persistente, que no respondan a la medicación o que al terminarla vuelvan a sufrir los síntomas de manera rápida, será necesario aplicar un tratamiento preventivo", ha zanjado la doctora.

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