Los beneficios de trabajar con perros para una persona con Alzheimer

Un hombre mayor con un perro, alzheimer, animalterapia
SANITAS
Publicado 20/07/2018 13:22:17CET

MADRID, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

Trabajar con perros, ejercicio englobado en la animalterapia, hace que las personas con Alzheimer mantengan unas rutinas diarias, estén más relajados y, como consecuencia, duerman un poco mejor, tal y como ha asegurado el director asistencial de Sanitas Mayores, David Curto.

Además, también les "obliga a realizar cierta actividad física y a relacionarse con su entorno social", ha añadido Curto, que ha precisado que "pueden sentirse más queridas, pues las mascotas suelen ser compañeras fieles". Esta circunstancia, en última instancia, también revierte en la autoestima del enfermo.

Las terapias con animales en general, que pertenecen al grupo de las no farmacológicas, favorecen trabajar objetivos individuales, físicos, cognitivos y/o sociales, según ha indicado la médica de la dirección asistencia de Sanitas Mayores, Conchita García Alonso. "Los animales son seres muy estimulantes y motivantes que favorecen la rehabilitación", ha dicho.

"Si un usuario está motivado, su respuesta de trabajo es mayor, al igual que si un residente se muestra estimulado, la capacidad de interacción con el entorno también aumenta", ha explicado por su parte la terapeuta ocupacional de Sanitas Mirasierra, Lucía Calviño.

UNA SESIÓN DE ANIMALTERAPIA

Las sesiones están compuestas por actividades realizadas por profesionales formados en las mismas. Habitualmente, son las personas de los propios centros de animalterapia los que imparten las sesiones, siempre acompañados por los terapeutas y personal clínico de cada centro.

Curto recomienda dividir la actividad en función de las características cognitivas de los residentes y hacer grupos de demencias moderadas y otros de demencias avanzadas. Las funciones, tanto físicas como cognitivas, presentan una evolución diferente y así cada grupo tiene la oportunidad de trabajar aspectos diferentes.

En cuanto a la duración, la recomendada se sitúa entre 40 y 60 minutos por grupo. Es importante "que los residentes tengan alún tipo de interacción con los animales, aunque sea mínimo", según David Curto.