Cómo las bacterias intestinales y el metabolismo de lípidos influyen en el Alzheimer y otras demencias

Cerebro
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Publicado 25/07/2018 7:44:38CET

MADRID, 25 Jul. (EUROPA PRESS) -

Cuatro nuevos estudios presentados en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC) 2018 en Chicago (EE.UU.) han investigado cómo el sistema digestivo, incluidas las funciones intestinal y hepática, pueden estar relacionado con cambios en el cerebro y trastornos cerebrales como el Alzheimer y otras demencias.

El microbioma intestinal es la comunidad de microorganismos que viven en el tracto digestivo, con unas mil especies diferentes de bacterias. La ciencia ha correlacionado ciertos cambios en estas bacterias intestinales con una variedad de afecciones inflamatorias y autoinmunes. Y los estudios han demostrado que los cambios en la dieta pueden cambiar las bacterias intestinales.

En investigacioneslos últimos años hemos aprendido mucho sobre cómo la dieta, especialmente los patrones generales de alimentación, pueden estar relacionados con la salud del cerebro, el deterioro cognitivo y posiblemente incluso la demencia a medida que envejecemos. También hemos visto la inflamación y sus marcadores, en el cerebro y otras partes del cuerpo, asociados con el Alzheimer y otras demencias.

Exactamente cómo la dieta y los microbios intestinales interactúan con el cerebro e influyen en la salud del cerebro, como causa, desencadenante o factor de riesgo/protección, es un área de investigación relativamente nueva para el Alzheimer y otras demencias. Por ejemplo, recientemente, los científicos han informado que algunas especies en el microbioma pueden promover la acumulación de proteínas en el cerebro.

Esto puede ser importante porque la acumulación de proteínas amiloide y tau son características de la enfermedad de Alzheimer. Informes recientes de experimentos en ratones sugieren que cambiar el perfil bacteriano en su tracto digestivo cambiando su dieta puede reducir las placas amiloides, disminuir la inflamación y mejorar la memoria.

Al mismo tiempo, un creciente cuerpo de evidencias sugiere que el metabolismo alterado de ciertos lípidos puede ser un factor importante en el desarrollo del Alzheimer, ya que constituyen la mayor parte de la masa del cerebro.

"Aún en sus comienzos, la investigación en microbioma intestinal es muy emocionante ya que nos puede dar una nueva ventana sobre por qué la dieta y la nutrición son tan importantes para la salud cerebral --ha apuntado María Carrillo, directora científica de la Asociación de Alzheimer--. Este trabajo puede darnos más información sobre cómo y por qué las 'grasas buenas' ayudan a mantener el cerebro saludable y ayudan a guiar las elecciones dietéticas saludables para el cerebro".

"Además, si resulta que estas bacterias intestinales son marcadores efectivos y precisos de la causa o progresión de la enfermedad de Alzheimer, o ambas cosas, podrían ser útiles como una herramienta de detección no invasiva, un simple análisis de sangre. Luego podrían usarse para ayudar a identificar personas de alto riesgo para ensayos clínicos o rastrear el impacto de una terapia", señala Carrillo.

¿CONTRIBUYE EL HÍGADO AL RIESGO DE ALZHEIMER?

Investigadores del Consorcio de Metabólicos de la Enfermedad de Alzheimer (ADMC, por sus siglas en inglés), dirigido por Rima Kaddurah-Daouk, profesora de psiquiatría en la Universidad de Duke, y en este estudio por Mitchel A. Kling, profesor asociado de Psiquiatría en el Perelman la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania descubrió que niveles reducidos de plasmalógenos, una clase de lípidos, se asociaron con un mayor riesgo de Alzheimer.

Los plasmalógenos sintetizados en el hígado son absorbidos por muchos tipos de tejidos, incluido el cerebro. Los más abundantes contienen los ácidos grasos omega-3, ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentaenoico (EPA), objeto de investigación por sus propiedades antiinflamatorias potenciales. Sin embargo, estudios previos no han demostrado convincentemente un efecto beneficioso de estas sustancias en personas con Alzheimer.

Los investigadores midieron varios plasmalógenos en sangre recogidos de 2 grupos de pacientes con Alzheimer. "Los datos sugieren que la producción reducida de plasmogenos por el hígado puede resultar en una menor disponibilidad de estos lípidos críticos para el cerebro. Esto puede contribuir a la función cognitiva y la neurodegeneración alteradas en el Alzheimer --señala Kling--. Estos datos proporcionan una posible explicación para la falta de efecto del aceite de pescado o el DHA en la función cognitiva o el Alzheimer en estudios previos".

Los investigadores, que forman parte del consorcio M2OVE-AD, financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE.UU. (NIA), están tratando de comprender mejor la conexión entre la función hepática y cerebral alterada en el Alzheimer y posiblemente identifiquen nuevos objetivos para el tratamiento y prevención.

"Están surgiendo nuevos datos sobre el papel de miles de millones de bacterias que viven dentro de nosotros y afectan nuestra salud a través de los productos químicos que producen, algunas son beneficiosas, mientras que otras conducen a la enfermedad --recuerda Kaddurah-Daouk--. El microbioma intestinal se ha visto implicado en enfermedades como el Parkinson, el autismo y la depresión, y recientemente comenzamos a centrarnos en su posible papel en la enfermedad de Alzheimer, buscando posibles vínculos entre las bacterias intestinales, los cambios cognitivos y los cambios cerebrales".

Los científicos, apoyados por el programa Aceleración de Medicamentos Asociación-Alzheimer (AMP-AD), encontraron una asociación entre los marcadores del microbioma intestinal y la función hepática y los biomarcadores de neuroimagen estructural y funcional del Alzheimer.

"Creemos que este es el primer estudio que muestra que los perfiles de ácidos biliares alterados (más altos o más bajos) se asocian con biomarcadores de amiloidosis, tau y neurodegeneración de la enfermedad de Alzheimer --explica Kwangsik Nho, profesor asistente de Radiología e Imagen Ciencias en el Centro de Neuroimagen en la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana--. Se necesita más investigación para evaluar qué está causando los cambios en los ácidos biliares".

Asimismo, estudios recientes sugieren que los ácidos biliares involucrados en el metabolismo del colesterol están de alguna manera asociados con la enfermedad de Alzheimer. Al mismo tiempo, grandes estudios de asociación de todo el genoma han descubierto más de 25 variantes genéticas asociadas con el Alzheimer.

Shahzad Ahmad, estudiante de doctorado en Erasmus Medical Center, Rotterdam, y sus colegas evaluaron si las variantes genéticas de Alzheimer pueden influir en el nivel de colesterol, ácidos biliares y otros compuestos bioquímicos en la sangre. Para ello utilizaron 5.974 muestras para el análisis de subtipos de colesterol.

Los investigadores encontraron que las variaciones genéticas en los genes de riesgo de Alzheimer APOE-e4 y SORL1 se asociaron significativamente con niveles disminuidos de algunos componentes del colesterol que pueden ser importantes para la salud y reparación de las membranas de las células cerebrales. "Nuestra esperanza es que, una vez validadas, estas asociaciones entre genoma y metaboloma en la enfermedad de Alzheimer revelen vías causales --sugiere Ahmad--. Estos pueden convertirse en objetivos de terapias o estrategias de prevención".

Finalmente, se analizaron los lípidos, que se cree que pueden influir en la acumulación de péptidos tóxicos, amiloide y tau, que están relacionados con la enfermedad de Alzheimer.

Investigadores del ADMC y el Centro de Metabolómica de UC Davis-West Coast midieron los niveles de más de 400 lípidos en muestras de sangre de ADNI-1. Descubrieron que el metabolismo lipídico se altera en personas con Alzheimer y que la ingesta de aceite de pescado no logró restablecer los niveles a la normalidad.