Asocian una estructura cerebral con síntomas del síndrome de piernas inquietas

Cerebro
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Publicado 03/05/2018 6:59:31CET

   MADRID, 3 May. (EUROPA PRESS) -

   El síndrome de piernas inquietas es un trastorno que causa sensaciones incómodas en las piernas, acompañado de una necesidad irresistible de moverlas. A menudo ocurre por la tarde y por la noche, a veces afectando la capacidad de una persona para dormir. En algunos casos, el ejercicio puede reducir los síntomas. También se pueden recetar suplementos de hierro si hay deficiencia de hierro. Para los casos más graves, también hay fármacos, pero muchos tienen efectos secundarios graves si se toman demasiado tiempo.

Las personas con síndrome de piernas inquietas pueden tener cambios en una parte del cerebro que procesa la información sensorial, según concluye un estudio publicado en el número en la edición digital de este miércoles de la revista 'Neurology', la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.

   "Nuestro estudio, que creemos que es el primero en mostrar los cambios en el sistema sensorial con síndrome de piernas inquietas, encontró evidencia de cambios estructurales en la corteza somatosensorial del cerebro, el área donde se procesan las sensaciones", afirma el autor del estudio Byeong-Yeul Lee, de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis, Estados Unidos. "Es probable que los síntomas puedan estar relacionados con los cambios patológicos en esta área del cerebro", afirma.

   La corteza somatosensorial del cerebro es parte del sistema somatosensorial del cuerpo, que está formado por nervios y vías que reaccionan a los cambios dentro o fuera del cuerpo. Este sistema ayuda a una persona a percibir el tacto, la temperatura, el dolor, el movimiento y la posición.

DISMINUCIÓN EN EL GROSOR DEL TEJIDO DE UN ÁREA CEREBRAL

   El estudio involucró a 28 personas con síntomas graves de piernas inquietas que sufrían el trastorno desde un promedio de 13 años. Se compararon con 51 personas de la misma edad sin el trastorno. Cada participante tuvo un escáner cerebral con imágenes de resonancia magnética (IRM).

   Los científicos encontraron que las personas con síndrome de piernas inquietas tenían una disminución del 7,5 por ciento en el grosor promedio del tejido cerebral en el área del cerebro que procesa las sensaciones en comparación con los participantes sanos. También encontraron una disminución sustancial en el área del cerebro donde las fibras nerviosas conectan un lado del cerebro con el otro.

   Lee afirma: "Estos cambios estructurales hacen que sea aún más convincente que los síntomas del síndrome de piernas inquietas se derivan de cambios únicos en el cerebro y proporcionan una nueva área de enfoque para comprender el síndrome y posiblemente desarrollar nuevas terapias".

   Este investigador señala que si bien el estudio muestra un posible vínculo entre los síntomas y las áreas del cerebro que procesan la información sensorial, es posible que los síntomas puedan estar vinculados con una función alterada en otras partes del sistema sensorial.