Y nuevas estrategias de tratamiento

Arrojan luz sobre la recuperación del cerebro tras un ictus

Ictus, derrame cerebral, cerebro
ONALD REAGAN UCLA MEDICAL CENTER - Archivo
Publicado 17/05/2018 7:06:33CET

   MADRID, 17 May. (EUROPA PRESS) -

   El accidente cerebrovascular es una de las tres principales causas de muerte en Canadá y lleva a la discapacidad permanente en aproximadamente la mitad de los supervivientes. Durante un accidente cerebrovascular isquémico, hay un bloqueo del flujo sanguíneo que produce la muerte celular en un área específica o el cerebro.

   El doctor Brian MacVicar, de la Universidad de British Columbia (UBC), en Canadá, descubrió recientemente cómo dos tipos de células, llamadas astrocitos y pericitos, trabajan juntas para regenerar el flujo sanguíneo en las áreas afectadas por estos accidentes cerebrovasculares (llamadas áreas isquémicas), unos resultados presentados este miércoles en el '2018 Canadian Neuroscience Meeting', en Vancouver, Canadá.

Los astrocitos son una clase de células cerebrales que se sabe que proliferan y se activan después de una lesión cerebral. El papel de una segunda clase de células, llamadas pericitos, se desconocía. Los pericitos son conocidos por regular el flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo, los capilares. Ahora, el equipo del doctor MacVicar ha demostrado que, después del accidente cerebrovascular, los pericitos también proliferan y migran al área dañada del cerebro, dentro de una región rodeada por astrocitos.

   Su equipo también demostró que se formaron nuevos vasos sanguíneos en la interfaz entre astrocitos y pericitos, en una onda que va desde el borde de la región lesionada hacia el centro, restableciendo así el flujo sanguíneo en la región. "Nuestros resultados muestran que estos dos tipos de células cooperan para restablecer el flujo sanguíneo en la región lesionada, y que, en unas pocas semanas, el área está completamente vascularizada, lo que significa que se restablece el flujo sanguíneo normal. Además, demostramos que la barrera hematoencefálica también se restablece".

   La barrera hematoencefálica es un mecanismo de protección que hace que los capilares en el cerebro sean menos permeables que los vasos sanguíneos en el resto del cuerpo, evitando el paso de bacterias y ciertas toxinas que podrían estar presentes en la sangre, permitiendo que el oxígeno y los nutrientes lleguen a células del cerebro. "Nuestro trabajo muestra que los pericitos son una población dinámica de células en el cerebro, que se activan y proliferan en respuesta a una lesión. Esto ocurre a través de conversaciones cruzadas entre astrocitos y pericitos", añade.

   La fundación del Corazón e Ictus de Canadá indica que hay 62.000 accidentes cerebrovasculares en Canadá cada año, y que el 80 por ciento de las personas sobreviven al accidente cerebrovascular. La Agencia de Salud Pública de Canadá estima que cerca de 742.000 canadienses viven con los efectos del accidente cerebrovascular. Entender mejor las formas en que el cerebro puede repararse a sí mismo después del accidente cerebrovascular tiene el potencial de conducir a la identificación de nuevos objetivos para los tratamientos para prevenir daños o reparar el cerebro.

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