El aprendizaje lingüístico de niños con discapacidad no es limitado

Una madre con su hija Síndrome de Down
FADEP
Publicado 27/11/2015 14:39:01CET

   Creen que podrán diseñar una intervención logopédica y educativa que optimice los puntos fuertes y no "encalle" en los débiles

   OVIEDO, 27 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores de la Universidad de Oviedo han dado a conocer el proyecto 'Syndroling', basado en el análisis lingüístico comparado de los perfiles de desarrollo típico y de desarrollo en niños con síndromes de Down, Williams y X Frágil. Del estudio se desprende que los menores afectados por estas enfermedades no tienen, como se creía hasta ahora, una gran limitación para el aprendizaje lingüístico, sino que necesitan terapias logopédicas específicas.

   El investigador principal del Grupo de Investigación en Logopedia y Lenguaje Infantil (Login), Eliseo Diez-Izta, ha dado a conocer el resultado de su estudio en el Congreso Internacional de Lingüística de Barcelona celebrado este mes de noviembre.

   El proyecto se ha basado en la comparación de los tres síndromes con el fin de elaborar una "radiografía lingüística" para después observar cómo se desarrolla el aprendizaje en cada uno de ellos en base al análisis de las expresiones orales y las capacidades específicas de cada niño afectado.

   Las distintas alteraciones, según explica a la Universidad de Oviedo el investigador, determinan a su vez perfiles lingüísticos diferentes, lo que permitirá diseñar, en el futuro, tratamientos de logopedia específicos para cada síndrome.

   Los niños con síndrome de Down, explica, tienen inicialmente un vocabulario gestual comparable al resto de los niños, memoria visual para la lectura y comprensión de las situaciones comunicativas. Según Diez-Izta, estos puntos de fortaleza relativa deberían aprovecharse para compensar las dificultades gramaticales y fonológicas, características del síndrome, que limitan su expresión verbal y dan una impresión de mayor discapacidad.

   En el caso de los menores con síndrome de Williams, sus capacidades hacen que tengan un lenguaje muy parecido al de los niños sin alteraciones genéticas, así como una buena habilidad para la música. Por contra, tienen dificultades a la hora de seguir conversaciones o narrar episodios de la vida cotidiana.

   El síndrome de X Frágil, por su parte, presenta un perfil "muy diferente" a los anteriores, ya que los niños afectados pueden ser confundidos con autistas, al tener dificultades de socialización. En este caso, los niños afectados atraviesan varias etapas en el aprendizaje lingüístico: a los tres años la expresión es su punto débil, mientras a los seis o siete éste pasa a ser su punto fuerte Desde el punto de vista fonológico y morfosintáctico, llegan a hablar "bastante bien" aunque tienden a repetir temas.

   Tras analizar a fondo estas tres alteraciones genéticas, los investigadores creen que podrán diseñar una intervención logopédica y educativa que optimice los puntos fuertes y no "encalle" en los débiles, adaptando cada tratamiento a la enfermedad específica y a cada etapa educativa concreta.

   "Somos el primer grupo internacional que investiga los tres síndromes a la vez con esta metodología", ha explicado. Para llegar a las conclusiones del estudio, los especialistas estudiaron la forma de expresarse, la gramática y el uso del lenguaje, durante horas de grabaciones y análisis, de 12 niños con síndrome de Down, 12 con síndrome de X Frágil y otros 12 con síndrome de Williams, que compararon con 240 niños con desarrollo típico.

   La muestra de población de este último síndrome, catalogado como enfermedad rara, fue una de las primeras del mundo en analizarse, tras la del Instituto Salk de California que lidera su investigación.

   Su metodología se incluye dentro del Proyecto internacional CHILDES/Talkbank, en el que investigadores de todo el mundo, también de Asturias, han contribuido a la construcción de la mayor base de datos de lenguaje infantil típico y atípico del mundo.

   El Proyecto Syndroling, que se inscribe en el Plan Nacional de Investigación Básica, incluye psicólogos, logopedas y lingüistas de las universidades de Oviedo, Cantabria, Burgos, Deusto, Santiago de Compostela y Valencia, así como de universidades de México, Venezuela, Canadá y Estados Unidos. Participan también como entidades promotoras y observadoras asociaciones de los tres síndromes de Asturias, Cantabria, Castilla y León, Madrid y el País Vasco.