17 de marzo: Día Mundial del Sueño

La apnea aumenta el riesgo de hipertensión arterial, trombosis cerebral, angina de pecho, infarto de miocardio o cáncer

APNEA DEL SUEÑO
COMSALUD
Publicado 14/03/2017 17:33:01CET

MADRID, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

La apnea aumenta el riesgo de hipertensión arterial, trombosis cerebral, angina de pecho, infarto de miocardio o cáncer, tal y como han avisado expertos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) con motivo de la celebración, el próximo 17 de marzo, del Día Mundial del Sueño, que este año lleva por lema 'Dormir profundamente nutre la vida'.

Se trata de una patología que afecta a una cuarta parte de la población española, si bien se calcula que sólo están tratados entre el 5 y el 9 por ciento de los pacientes. Ahora bien, cada vez hay un mayor número de visitas a los servicios de Neumología, posiblemente debido, a juicio del coordinador del Área de Sueño de SEPAR, Carlos Egea, a que hay una "mayor sensibilidad" hacia esta patología por parte de otras especialidades médicas y de la Atención Primaria.

Esta patología se caracteriza por un ser un trastorno respiratorio que tiene lugar durante el sueño y se debe a la repetida obstrucción o colapso de la vía aérea superior. De hecho, se define como una interrupción temporal de la respiración de más de diez segundos de duración, aunque puede llegar a varios minutos, lo que provoca un colapso, bien mediante la reducción (hipopnea) o bien mediante la detención completa (apnea) del flujo de aire hacia los pulmones.

Se considera síndrome de apnea del sueño cuando las paradas respiratorias se producen al menos 30 veces en una hora. Sin embargo, un estudio publicado en la revista 'Lancet' considera que ya es síndrome de apnea relevante una cadencia de 15 paradas la hora. "Basándonos en esta consideración, se doblaría el porcentaje de varones adultos afectados llegando al 40 por ciento y en torno al 20 por ciento de las mujeres", ha señalado el experto.

SEÑALES DE ALARMA DE LA APNEA DEL SUEÑO

La respiración recupera la normalidad con un ronquido fuerte o con un sonido gutural que puede incluso despertar a la persona afectada impidiendo un sueño continuado. En este sentido, el doctor ha informado de que roncar en exceso y la somnolencia durante el día son señales que alertan de la apnea del sueño

"Los pacientes afectados por la SAHS se mantienen en una fase de sueño superficial sin lograr llegar a un sueño profundo, que es cuando nuestro organismo realmente descansa, y sienten los efectos de la falta de un sueño reparador. Este descanso inefectivo provoca fatiga, pérdida de concentración, somnolencia diurna e irritabilidad. Todo ello puede tener como consecuencia mayor siniestralidad laboral o de accidentes laborales y de tráfico", ha apostillado Egea.

En los casos de apnea relevante, se aconseja el tratamiento con un aparato de presión positiva continua en la vía aérea, llamado CPAP, que se utiliza mientras se duerme y mediante una mascarilla 'sopla' aire a presión positiva y continua por lo que las vías respiratorias se mantienen abiertas y no se producen paradas respiratorias.

El tratamiento con CPAP, si bien no es curativo, tiene un 98 por ciento de eficacia pero necesita de un periodo de adaptación para acostumbrarse a dormir con la mascarilla. Ahora bien, si este tratamiento no es tolerado existen alternativas, como los dispositivos intraorales.

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