Un anticuerpo monoclonal consigue duplicar el tiempo sin recaída de los pacientes con linfoma folicular, según estudio

Actualizado 05/06/2010 14:45:26 CET

Cada año se diagnostican en España unos 6.000 nuevos casos de este tipo de cáncer, que se engloba dentro de la categoría de linfomas no Hodgkin

CHICAGO (ESTADOS UNIDOS), 5 Jun. (Del enviado especial de EUROPA PRESS, Salvador Alcaide) -

El uso de un nuevo anticuerpo monoclonal como terapia de mantenimiento puede abrir una nueva vía en el tratamiento de los linfomas foliculares ya que, según los resultados de un amplio estudio internacional con participación española que se presentan hoy en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO, en sus siglas en inglés), es capaz de duplicar el tiempo que los pacientes con esta patología viven libres de enfermedad y sin ninguna recaída.

La incidencia de este tipo de cáncer, que pertenece al grupo de linfomas no Hodgkin, está aumentando progresivamente y, de hecho, en España se registran unos 6.000 nuevos casos anuales, en pacientes de entre 55 y 60 años de media, con el inconveniente de que por el momento no se ha desarrollado ninguna terapia que consiga la curación definitiva.

Tras su diagnóstico, el tratamiento estándar con quimioterapia consigue la remisión de la enfermedad durante un tiempo pero, tres o cuatro años más tarde, los pacientes tienden a recaer. Sin embargo, y según explica el especialista Armando López Guillermo, miembro del Servicio de Hematología del Hospital Clínic de Barcelona que ha coordinado esta investigación en España, los datos presentados en Chicago demuestran que "seguir una terapia de mantenimiento puede servir para duplicar el tiempo de supervivencia libre de progresión de estos pacientes".

En dicho estudio, en el que han participado más de 1.200 pacientes, se evaluó la eficacia del anticuerpo monoclonal rituximab, que comercializa Roche con el nombre de 'MabThera', en pacientes recién diagnosticados que ya habían recibido un tratamiento quimioterápico.

De este modo, el 82 por ciento de los pacientes que recibió una dosis de rituximab cada dos meses durante dos años se mantenía sin recaídas, frente al 66 por ciento de un grupo control al que no se le administró esta terapia de mantenimiento.

Aunque el estudio requiere un mayor periodo de seguimiento para comprobar en qué medida puede retrasar la reaparición de síntomas, estos datos iniciales hacen prever que "algunos de estos pacientes podrían vivir hasta 6 ó 7 años sin recaídas", asegura a Europa Press el doctor López Guillermo.

"La recaída en estos tumores es cuestión de tiempo, por lo que es necesario buscar alternativas que permitan prolongar la duración de la respuesta al tratamiento y retrasar todo lo que se pueda la reaparición de los síntomas", reconoce este experto.

SIN EFECTOS ADVERSOS GRAVES

El uso de una terapia de mantenimiento ya se ha probado con éxito en otros tumores y, en este tipo de linfomas, el mayor inconveniente era que los fármacos utilizados "presentaban un alto grado de toxicidad". Sin embargo, este anticuerpo monoclonal ha demostrado "un buen perfil de seguridad" y "no hubo efectos adversos graves reseñables".

Entre las complicaciones más significativas, hubo casos de bajo número de glóbulos blancos o infecciones, en un 4 por ciento de los pacientes.

En cualquier caso, estos datos tan positivos han llevado a Roche a presentar una solicitud a las agencias americana y europea del medicamento, FDA y EMEA respectivamente, para ampliar la indicación de rituximab y poder utilizarlo como terapia de mantenimiento en primera línea de tratamiento.

"Actualmente ya se utilizaba como tal en aquellos pacientes que volvían a recaer después de un periodo de remisión de la enfermedad y requerían un segundo tratamiento con quimioterapia, aunque estos datos demuestran que se puede utilizar tras el primer ciclo de quimioterapia", concluye López Guillermo.

Los hospitales españoles que han participado en esta investigación han sido el Clínic, el Vall d'Hebrón, el Santa Creu i Sant Pau, el Germans Trias i Pujol, el Mutua de Terrassa, el Parc Taulí y el Hospital General de L'Hospitalet, todos ellos en la provincia de Barcelona; el hospital Arnau de Vilanova, en Lleida; el hospital Josep Trueta de Girona; el hospital Juan XXIII de Tarragona; los hospitales Son Dureta y Son Llátzer, en Baleares; el Carlos Haya de Málaga; el hospital Puerta del Mar, en Cádiz; el hospital Morales Meseguer, en Murcia; el Hospital de Basurto de Bilbao; el Arnau de Vilanova, en Valencia; el Clínico Universitario de Salamanca, y el hospital Puerta de Hierro, en Madrid.

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