La amplificación de un organizador celular clave puede iniciar el cáncer

Adenocarcinoma ductal pancreático, cáncer páncreas
EL LABORATORIO DE KEN ZARET, PERELMAN ESCUELA DE M
Publicado 09/05/2018 8:04:35CET

   MADRID, 9 May. (EUROPA PRESS) -

   Las células comienzan a acumular centrosomas, orgánulos que desempeñan un papel vital durante la división celular, antes de que se transformen en células cancerosas, según un nuevo estudio de pacientes con esófago de Barrett, que se asocia con cáncer de esófago. La investigación, que se publica este martes en 'Journal of Cell Biology', sugiere que casos similares de amplificación de centrosomas pueden contribuir al inicio y la progresión de una variedad de cánceres humanos.

   Los centrosomas desempeñan papeles cruciales en una amplia gama de procesos celulares al organizar el citoesqueleto de microtúbulos de la célula. Las células generalmente contienen solo un centrosoma que duplican cuidadosamente una vez por ciclo celular para que, cuando la célula se divide, puedan organizar los microtúbulos en un huso bipolar que permita que cada célula hija herede la misma cantidad de cromosomas y un solo centrosoma propio. Las células con demasiados centrosomas generalmente no se dividen adecuadamente y mueren.

   Sin embargo, las células cancerosas a menudo contienen un número excesivo de centrosomas y generalmente sobreviven a la división celular a pesar de su propensión a formar husos anormales y clasificar erróneamente los cromosomas. De hecho, la inestabilidad genómica creada por exceso de centrosomas puede ayudar a que las células cancerosas se vuelvan más malignas.

   "La amplificación del centrosoma se encuentra en tumores humanos, pero no en células normales, por lo que es una característica atractiva para explorar para el diagnóstico, el pronóstico y la terapia", explica Carla Lopes, del Instituto Português de Oncologia e Instituto Gulbenkian de Ciencia en Portugal. "A pesar de ser un sello distintivo del cáncer, sin embargo, el tiempo, los mecanismos y el impacto de la desregulación del centrosoma en el cáncer humano son poco conocidos", añade.

   Lopes y sus colegas, incluida la coautora Marta Mesquita y las coautoras Mónica Bettencourt-Dias y Paula Chaves, investigaron el papel de la amplificación del centrosoma en la tumorogénesis al examinar muestras de pacientes con la afección premaligna del esófago de Barrett, en la que el reflujo ácido crónico causa que las células epiteliales que recubren el esófago sean reemplazadas por células que generalmente se encuentran únicamente en el estómago y el intestino. En un pequeño porcentaje de pacientes, estas células "metaplásicas" se vuelven displásicas y proliferan anormalmente, dando lugar eventualmente a adenocarcinoma esofágico.

ANOMALÍAS EN EL NÚMERO DE CENTROSOMAS, TEMPRANAS EN EL ESÓFAGO DE BARRET

   Por lo tanto, los pacientes con esófago de Barrett se someten a exámenes de biopsia con regularidad y se les extirpa cualquier tejido displásico. Esto permitió a Lopes, Mesquita y sus colegas investigar cómo cambian los números de centrosomas en diferentes etapas de la enfermedad. "Establecimos un método para identificar centrosomas a nivel de células individuales en muestras clínicas y descubrimos que las anomalías en el número de centrosomas surgen temprano en la progresión del esófago de Barrett", dice Mesquita.

   Los investigadores nunca vieron exceso de centrosomas en el tejido esofágico normal, ni la amplificación del centrosoma en pacientes con esófago de Barrett que no habían progresado a etapas posteriores de la enfermedad. Pero, en ocasiones, se podían ver centrosomas adicionales en las células metaplásicas premalignas de pacientes que desarrollaban displasia o adenocarcinoma. La incidencia de la amplificación del centrosoma aumentó de manera espectacular durante la displasia, y las células con exceso de centrosomas persistieron durante todo el adenocarcinoma y la metástasis.

   El incremento en la amplificación del centrosoma al inicio de la displasia coincidió con la pérdida o mutación del supresor tumoral p53. El gen más mutado en los cánceres humanos, p53, se cree que mata las células con demasiados centrosomas. Lopes, Mesquita y sus colegas encontraron que p53 se activaba en células metaplásicas con centrosomas adicionales y que la eliminación de p53 de estas células aumentaba los niveles de amplificación de centrosomas.

   Esto sugiere que la amplificación del centrosoma se produce en algunas células durante la metaplasia y que p53 impide que estas células se propaguen hasta que se pierde durante la transición a la displasia. Las células con centrosomas adicionales pueden sobrevivir y proliferar, dando lugar a células con números anormales de cromosomas que pueden convertirse en células cancerosas malignas.

   "Dada la amplia presencia de mutaciones de p53 y la amplificación del centrosoma en tumores humanos, nuestros hallazgos sobre el momento y el orden de estos eventos en la tumorigénesis del esófago de Barrett probablemente también sean aplicables a otros cánceres", concluye Lopes.