La amígdala cerebral, nuevo marcador de depresión

Mujer, dolor, depresión
Actualizado 26/05/2016 11:17:51 CET

   MADRID, 26 May. (EUROPA PRESS) -

   Una larga línea de investigación vincula la pobreza y la depresión. Ahora, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, muestra cómo la biología podría estar en la base de la depresión experimentada por los adolescentes de alto riesgo cuyas familias se encuentran en situación socioeconómica desfavorable.

   El estudio, publicado en 'Molecular Psychiatry', combinó imágenes cerebrales, genética y datos de comportamiento recogidos durante la adolescencia y seguidos durante más de tres años como parte de un estudio más amplio. Los resultados son parte de un creciente cuerpo de trabajo que puede dar lugar a predictores biológicos que podrían dirigir estrategias de prevención de la depresión individualizadas.

   Los adolescentes que crecen en hogares con menor nivel socioeconómico acumulan mayores cantidades de un marcador químico en un gen relacionado con la depresión en el transcurso de dos años. Estas etiquetas "epigenéticas" funcionan mediante la alteración de la actividad genética.

   Cuantas más etiquetas químicas tenía un individuo cerca de un gen llamado SLC6A4, más sensible era su amígdala --un área del cerebro que coordina las reacciones del cuerpo a la amenaza-- a las fotografías de rostros temerosos mientras se les sometía a escáneres cerebrales de resonancia magnética funcional. Los participantes con una amígdala más activa eran más propensos a informar más delante de síntomas de depresión.

   La adolescencia no es un momento fácil para nadie, pero al crecer en una familia con un estatus socioeconómico bajo (SES) -una medida que incluye los niveles de ingreso y educación de los padres-- puede añadir estrés crónico, como la discordia familiar y el caos, y riesgos ambientales como mala alimentación y tabaquismo.

   El estudio incluyó a 132 adolescentes de raza blanca no hispanos en el 'Teen Alcohol Outcomes Study' (TAOS) que tenían entre 11 y 15 años de edad al inicio del estudio y procedían de hogares que van desde bajo a alto SES. Alrededor de la mitad de los participantes tenía una historia familiar de depresión.

   "El mayor factor de riesgo que tenemos actualmente para la depresión es una historia familiar de la enfermedad --señala el coautor del estudio Douglas Williamson, investigador principal del TAOS y profesor de Psiquiatría y Ciencias conductuales en Duke--. Nuestro nuevo trabajo revela uno de los mecanismos por los que ste riesgo familiar se manifiesta o se expresa en un determinado grupo de individuos vulnerables durante la adolescencia".

EL HISTORIAL FAMILIAR, LIGADO A MÁS POSIBILIDAD DE SÍNTOMAS

   Los investigadores analizaron si una mayor actividad en la amígdala cerebral podría predecir el riesgo de depresión en los participantes más jóvenes de TAOS. De hecho, aproximadamente un año después, estos individuos (ahora entre 14 y 19 años de edad) eran más propensos a presentar síntomas de depresión, especialmente si tenían una historia familiar de la enfermedad.

   La primera autora del estudio Johnna Swartz, investigador postdoctoral en el laboratorio de Duke de Ahmad Hariri, profesor Psicología y Neurociencia, señala que el nuevo estudio examinó una serie de estatus socioeconómico y no se centró específicamente en las familias afectadas por la pobreza o la negligencia extrema. A su juicio, los hallazgos sugieren que incluso modestamente un menor nivel socioeconómico se asocia con diferencias biológicas que elevan el riesgo del adolescente para la depresión.

   La mayor parte del trabajo del equipo hasta ahora se ha centrado en las etiquetas químicas epigenéticas cerca del gen SLC6A4, ya que ayuda a controlar los niveles del cerebro de la serotonina, un neurotransmisor implicado en la depresión clínica y otros trastornos del estado de ánimo. Cuantas más marcas estén presentes justo aguas arriba de este gen, menos probable es que esté activo.

   En 2014, Williamson y Hariri mostraron por primera vez que la presencia de marcas cerca del gen SLC6A4 puede predecir la forma en la que la amígdala de una persona responde a la amenaza. Mirar los cambios en estos marcadores durante un tiempo prolongado es una forma más poderosa de comprender el riesgo de un individuo para la depresión, según Hariri, que también es miembro del Instituto Duke de Ciencias del Cerebro.