Alemania/Suiza

Prueban con éxito una nueva estrategia que mejora la función renal de los pacientes trasplantados

Actualizado 01/03/2011 19:18:32 CET

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Charité - Universitätsmedizin Berlin, junto con otros 16 centros de trasplantes de Alemania y Suiza, han probado con éxito una nueva estrategia terapéutica que mejora la función superior renal tras un trasplante de riñón. Los resultados se han publicado en la edición 'on line' de 'The Lancet'.

Para evitar el rechazo tras recibir un trasplante renal, muchos pacientes necesitan tomar fármaco muy potentes que suprimen el sistema inmune, los llamados fármacos inmunosupresores. Algunos de estos fármacos protegen contra el rechazo del órgano, pero también lo dañan. Estudios a largo plazo demuestran que este efecto reduce el tiempo medio de supervivencia tras un trasplante entre ocho y 12 años.

El equipo dirigido por los profesores Klemens Budde y Petra Reinke, de la Charité, han sido los encargados de desarrollar el denominado 'Estudio Zeus', cuyo objetivo era, a través de una nueva aproximación, sustituir los fármacos inmunosupresores por otros no nefrotóxicos.

Según Budde, "los resultados han movido el foco de atención en el tratamiento del receptor del trasplante de riñón hacia una mejora de la función renal como marcador para la supervivencia a largo plazo con un injerto que funciona".

La investigación se centro en los denominados inhibidores de calcineurina, como la ciclosporina A. Son parte de los protocolos inmunosupresores regulares que se siguen tras un trasplante de riñón en todo el mundo, que sólo se eliminan si el daño tóxico es también aparente en el riñón trasplantado.

Los científicos comenzaron a trabajar 4,5 meses después del trasplante con un total de 300 pacientes entre los 18 y los 65 años de edad, utilizando diferentes estrategias de tratamiento. Un grupo siguió recibiendo la terapia estándar con ciclosporina y en el segundo grupo, la ciclosporina fue sustituida por otro fármaco. En su lugar, estos pacientes recibieron everolimus, un fármaco sin efectos nefrológicos obvios en el injerto.

El examen final, realizado 12 meses después del trasplante, mostró beneficios significativos en este grupo: el trasplante tenía una mejor función renal, en comparación con los pacientes que siguieron la terapia estándar con ciclosporina, mientras que la tasa de rechazos bajó sólo levemente.

Para el profesor Budde, estos resultados son "muy esperanzadores". Sin embargo, advierte de que ésto "no es una prueba de la superioridad de everolimus". "Tenemos que esperar a conocer los resultados a largo plazo de este ensayo", concluye.

Boletín de Salud

Recibe un email cada día con las noticias más importantes.