El 80% de los enfermos de Parkinson tiene depresión, pero cerca de la mitad no lo comunica al médico, según un estudio

Actualizado 15/06/2006 15:22:32 CET

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

Más del 80% de los pacientes con enfermedad de Parkinson tiene síntomas de depresión, pero cerca de la mitad no habla de ello con su médico, según un estudio paneuropeo financiado por una beca de formación de Boehringer Ingelheim y realizado en cinco países (España, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido) y presentado esta semana en Ámsterdam con la colaboración de la Asociación Europea de la Enfermedad de Parkinson (EPDA).

El estudio pone de manifiesto que, si bien los facultativos conocen la posible presencia de síntomas de depresión en los enfermos de Parkinson, a menudo tienen problemas para detectarlos. En toda Europa, el 97% de los especialistas cree que la mayoría de sus pacientes experimentan 'a menudo' o 'a veces' síntomas de depresión, pero el 49% piensa también que este tipo de síntomas es difícil de detectar. Esto podría estar relacionado con que los pacientes no siempre explican estos síntomas a su médico. Alrededor del 40% de los pacientes que admitieron en el estudio padecer síntomas de depresión, dijo comentarlos con el médico 'sólo en alguna ocasión', 'rara vez' o 'nunca'.

En este sentido, existen pruebas existenciales de que los síntomas de depresión en el Parkinson son más una parte intrínseca de la enfermedad que una consecuencia de la misma. De hecho, las alteraciones del estado de ánimo pueden influir en la calidad de vida de los pacientes en la misma medida que los bien conocidos síntomas motores de la enfermedad como, por ejemplo, el temblor, la rigidez muscular o la lentitud de los movimientos. A pesar de ello, parece existir una barrera de incomunicación entre los pacientes y su médico a la hora de abordar la existencia de síntomas de depresión durante las visitas, según los datos revelados.

"Este estudio ha confirmado lo que nos vienen explicando desde hace algún tiempo los afectados por la enfermedad de Parkinson y sus cuidadores", comentó la presidenta de la EPDA, Mary Baker. En muchos casos, afirmó, no son los síntomas que uno asocia habitualmente a la enfermedad los que provocan el mayor malestar. "Cuando uno presenta una afectación del estado de ánimo puede ser muy difícil mantener una actitud normal ante la vida; los cuidadores de personas con la enfermedad se refieren a menudo que ver deprimidas a las personas a las que cuidan es uno de los aspectos más duros de la enfermedad a los que se tienen que enfrentar", manifestó la presidenta. Por su parte, el profesor de Farmacología Clínica, de la Universidad de Toulouse, Olivier Rascol, aseveró que existe "un problema de comunicación entre pacientes y médicos cuando se trata de abordar este aspecto importante de la enfermedad". "Los estudios vienen mostrando desde hace algún tiempo que las alteraciones del estado de ánimo son muy prevalentes y tienen gran repercusión en la enfermedad de Parkinson, pero, parece ser que, a nivel de relación médico-paciente individual, estos síntomas no se abordan ni se explican sistemáticamente", explicó.

Los resultados de un ensayo clínico nuevo, publicado recientemente en 'Journal of Neurology', han indicado que los agonistas dopaminérgicos, como Pramipexol (Boehringer Ingelheim), podrían tener un efecto antidepresivo en el Parkinson. Pramipexol ya es el agonista dopaminérgico más utilizado para el tratamiento de los síntomas motores, pero ensayos clínicos recientes han sugerido que también podría contribuir a mejorar las alteraciones del estado de ánimo relacionadas con la enfermedad, lo que indica que los agonistas dopaminérgicos pueden constituir una alternativa a los antidepresivos.

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