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ESTUDIO PUBLICADO EN 'JOURNAL OF NEUROSCIENCE'

El ejercicio ayuda al cerebro a hacerse más resistente al estrés

MADRID, 4 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Científicos de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, aseguran que la actividad física conlleva efectos beneficiosos para el cerebro y se reestructura para reducir su respuesta al estrés y lograr que la ansiedad no afecte a su actividad normal, según los resultados de un estudio que publica la revista 'Journal of Neuroscience'.

   En un estudio en ratones han visto que cuando sufrían algún tipo de estrés, como el provocado por la exposición al agua fría, sus cerebros mostraban un aumento en la actividad de las neuronas que apagaban el entusiasmo del hipocampo ventral, una región del cerebro que regula los niveles de ansiedad.

   El impacto de la actividad física sobre el hipocampo ventral no se había explorado a fondo hasta ahora, según han reconocido los autores del estudio, que están convencidos de que hay regiones que pueden ayudar a comprender mejor e incluso tratar los trastornos de ansiedad en humanos.

   Además, desde un punto de vista evolutivo la investigación también muestra como el cerebro puede ser extremadamente adaptable a los hábitos de vida.  

   "Saber cómo el cerebro regula el comportamiento de la ansiedad nos da pistas sobre posibles ayudas a las personas con estos trastornos, y nos explica cómo el cerebro cambia para responder de manera óptima a su propio entorno", ha asegurado Elizabeth Gould, una de las autoras del estudio.

   Para los experimentos, utilizaron a un grupo de ratones que estuvieron corriendo en una rueda y se comparó su actividad con la de otros roedores que no tenían esta posibilidad. Después de seis semanas, en las que los ratones con rueda recorrieron hasta 4 kilómetros, ambos grupos recibieron agua fría por un periodo breve de tiempo.

   Los cerebros de los ratones activos y sedentarios se comportaron de manera diferente cuendo se sometieron al estrés que generaron las bajas temperaturas del agua, según el análisis. Sin embargo, las neuronas de los ratones sedentarios provocaron un aumento de "genes de corta duración" que dieron lugar a neuronas, mientras que en los ratones 'deportistas' no sufrieron tal activación, haciéndose más resistentes al estrés.

   En estos casos, hubo un impulso de la actividad en unas neuronas inhibidoras que son conocidas para frenar las neuronas excitables, al tiempo que liberaron niveles más elevados del neurotransmisor ácido gamma-aminobutírico, o GABA, que disminuye la excitación neuronal.

Europa Press Comunicados Salud
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