Afecciones respiratorias en primavera

Afecciones respiratorias en primavera, asma, alergia, rinitis
Foto: GETTY/OTMAR WINTERLEITNER
Actualizado: martes, 7 octubre 2014 0:08

MADRID, 26 Mar. (Infosalus/EP) -

   La primavera es una estación del año en la que se agravan las condiciones que afectan a la respiración. Los profesionales de atención primaria preparan a sus pacientes con EPOC y asma para que aprendan a manejar sus síntomas cuando cambia el tiempo y la primavera se respira en el aire.

   Según explica a Infosalus Fernando Gómez Ruíz, del Área de Patología Respiratoria de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y médico del Centro de Salud de Bargas en Toledo, en esta época del año se intensifican las consultas de pacientes con EPOC, asma, rinitis y rinoconjuntivitis.

   En el caso de los pacientes de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva) el aumento en el ambiente de polen en esta época no es el principal motivo de empeoramiento. Los cambios de temperatura y las infecciones por virus que afectan a esta dolencia obstructiva pueden exacerbar en esta época los síntomas y requerir el tratamiento con antibióticos e incluso la hospitalización.

   El asma se intensifica en estos meses y suele ser estar vinculado en muchos pacientes a la alergia al polen y en un 80% de los casos cursa con rinitis (inflamación de la mucosa nasal). Estos pacientes con asma intermitente suelen tener crisis en los momentos de mayor concentración de polen en el ambiente, que en algunos casos va ligado a una floración y pólenes que se producen en al menos dos épocas del año.

   En relación a las rinoconjuntivitis, Gómez Ruiz señala que se caracterizan por el picor y escozor en los ojos y una rinitis que cursa con estornudos y mucosidad traslúcida. "Producen una gran alteración en la calidad de vida ya que el paciente a veces no puede descansar por la noche debido a estas molestias", apunta el médico.

DIEZ CUESTIONES A VALORAR

   Gómez Ruíz explica a los pacientes de afecciones respiratorias hasta 10 cuestiones que deben tener en cuenta:

   1. Tomar conciencia de que tanto EPOC como asma son enfermedades crónicas que requieren de un tratamiento de mantenimiento y no sólo en las épocas del año en las que se producen exacerbación de los síntomas.

   2. Aunque la EPOC tiene unos síntomas continuados a lo largo de todo el año, en el caso del asma éstos puede remitir en determinados periodos del año, lo que lleva a muchos pacientes a abandonar el tratamiento.

   3. En cuanto a la EPOC se conoce que su causa fundamental es el tabaquismo y el humo de tabaco, que aceleran los síntomas y empeoran la obstrucción. Abandonar estos hábitos dañinos da lugar a una evidente mejora en la calidad de vida y en los síntomas.

   4. En lo que se refiere al asma, si se conocen los alérgenos que lo provocan hay que evitar en la medida de lo posible el contacto con ellos, así, se recomienda no pasear por el campo sobre todo si hace viento, tener en cuenta que en los días soleados también hay más polen, protegerse cuando hay rinoconjuntivitis con filtros solares y gafas.

   5. Si el asma se deriva de alérgenos asociados al pelo de animales como perros, gatos o cobayas, hay que saber que no es sólo el pelo lo que da alergia, sino las secreciones asociadas a éste que se depositan en la casa y que dan lugar a reacciones alérgicas fuertes. En estos casos es inevitable retirar las mascotas.

   6. Se pueden emplear mascarillas faciales que eviten el contacto del polen y la contaminación con las vías aéreas. En Jaén es muy común ver a personas paseando por la calle en la época de polinización de los olivos, hacia el mes de junio, explica el médico.

   7. Se puede seguir practicando deporte si se siguen las recomendaciones de los facultativos sobre el tratamiento y las precauciones previas. El facultativo apunta a la existencia de un tipo de asma inducido por el deporte que supone un aumento de los síntomas asmáticos.

   8. Hay que tener en cuenta que son afecciones en las que los bronquios se estrechan como mecanismo de defensa ante unas condiciones externas agresivas como cambios bruscos de tiempo, ambientes cerrados con humo, contactos con aerosoles nocivos o presencia de alérgenos como el polen. Se produce entonces una reacción exagerada que lleva a una hiperreactividad bronquial y a la inflamación de las vías aéreas.

   9. El tratamiento depende de las características de cada paciente y del estado de su enfermedad. La terapia farmacológica fundamental se realiza mediante inhalación de medicamentos con corticoides y broncodilatadores que permiten la entrada de aire. En el caso del tratamiento mantenido se utilizan broncodilatadores de larga duración más corticoides y se emplean otros de acción rápida ante situaciones como correr, subir una cuesta o cuando se presentan silbidos. Cuando el asma se deriva de alergias al polen el uso de inmunoterapia (vacunas) puede reducir los síntomas en personas sensibles a pocos alérgenos que deben seguir, sin embargo, el tratamiento de mantenimiento.

   10. En el diagnóstico de la enfermedad hay que evaluar los síntomas antes de pasar a la prueba alergológica, que se realiza sobre la piel del antebrazo y en la que se emplea una batería cada vez más amplia de alérgenos. La identificación del tipo de alérgeno permite al paciente evitar los ambientes en los que exista más cantidad de éste y con ello disminuir las posibles crisis.

COMUNICACIÓN MÉDICO-PACIENTE

   Las recomendaciones de Gomez Ruíz para los pacientes pasan por estrechar la colaboración entre médicos y pacientes y se dirigen a los siguientes ámbitos de actuación:

   * Ante cualquier variación en los síntomas hay que consultar al médico para que valore la situación.

   * Es necesario mantener un control médico para saber cómo evoluciona la enfermedad a través de síntomas como el nivel de tos, fatiga o audición de sibilancias a través de la exploración médica. El problema está, apunta el médico, en la falta de información del paciente o en la necesidad de enseñar al facultativo cómo transmitir al paciente los cuidados que necesita.

   * Es importante proporcionar de forma escrita al paciente la información sobre cómo detectar la evolución de la enfermedad y cómo actuar ante determinados síntomas.

  * Identificar la posible intensificación y descompensación del asma es clave para modular el tratamiento y adaptarlo a cada fase de la enfermedad.

   * El paciente debe saber que su asma es variable a lo largo del tiempo y que debe aprender a valorar los síntomas porque controlarlo es posible.